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ÍHMUcJER EieHSíT de valencienne; una butaca, otra, chiquita, al lado del pliant ó bolsa de costura; una mesa en el cen- tro con varios periódicos y revistas y, naturalmente, un vaso con flores; y, por último, el mueblecito para escribir, provisto de todo lo necesario, frente a otro que encierra los libros de moda que se leen y se discuten en el momento, los que más tarde, cuando su actualidad pase, serán trasladados á la verdadera biblioteca para dejar sitio á los recién llegados. En otro ángulo, cerca de un balcón, la mesa de bridge, y en el lado opuesto, lo más lejos posible, para no molestar á los jugadores, el sitiQ destinado al flirt; una magnífica palmera sirve de dosel á un sofá, resguardado por el biombo de cristal y situado frente á una bombonera y portabouquet, que puede servir de. pretexto para interrumpir el diálogo en momento oportuno. La bombonera es la última palabra de la fantasía moderna. Tres varillas de cristal en forma de trípode, de un metro de altura, sostienen una caja, también de cristal, con bordes de plata, para bombones, y de una de las varillas, bastante más alta que las demás y rematada como ellas con un aro de plata, pende la bola de cristal donde se colocan las flores, sujeta por un lazo celeste de grandes dimensiones. ¿No es cierto que el salón moderno tiene muchos encantos? cubren de perlas; es decir, se engarza en cada malla una perlita, de modo que parezca tejido al mismo tiempo. Si se desea hacer algo más excepcional, sobre la malla de oro, un poco gruesa, se coloca otra muy fina, de platino con perlas. Pendiente de una cadenita muy delgada tiene un portamonedas chiquito, con dos departamentos, uno para oro y otro para plata. Es del más exquisito gusto y del más extraordinario lujo. T o sé si la noticia será nueva para mis amables lectoras; pero por si no ha llegado hasta ellas. les diré que la flor ultra- chic, la que figura en primera línea en todos los jardines bien cuidados y cuya semilla se hace venir de Inglaterra, es el guisante de olor. Estas modestas florecillas ya no están relegadas á cubrir una parte del muro que estropeaba el conjunto armónico de la posesión Gracias á un procedimiento encontrado después de detenido estudio, se obtienen las más variadas y suaves tonalidades, como igualmente el crecimiento de la flor y el aumento de intenjiílad de su aroma. En fin, su transformación puede citarse como un verdadero triunfo de la horticultura moderna. Los ingleses, como iniciadores de esta evolución, la proclaman reina de las flores y la utilizan para adorno del salón y de la mesa. Justo era que en su honor se inventara un cacharro á propósito para colocarlas de modo que luzcan toda su belleza. El florero en cuestión es de crista! tallado, p 1 bolsillo de malla de oro, á pesar de su elevadí- con pie y borde de plata lisa. Su forma, completa simo coste, se ha hecho tan indispensable, que mente nueva, parece la de un abanico abierto cucasi inidiéram. os llamarle clásico. Lo mismo se ve yas varillas fuesen de distintos tamaños, para evipendiente de la muñeca de una chiquilla que de la ta la uniformidad, siempre antipnrica en! a cnlocación de las flores. más respetable señora. Para aumentar su valor, se DE TIENDAS Mur- Rr. ES M O D E R N O S Armario y otros enseres de cecina.