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Cí- rtüse por fsfa raya. EN UN EXAMEN C e examina Alvarito de Histo ria Natural. -Cíteme usted algunos insectos- le pregunta el catedrático. -La abeja... La mosca... -Bueno... ¿Y q u é diferencia hay entre la abeja y la mosca? -Pues hay... La abeja elabora la miel... ¿Y la mosca? ¡Se la come! -rescoude AlvarjtP triunfante, t, A- E N V i P l A bres se les conoce por sus acciones? i Pues ya ves lo que hacen! TRES IDEALES ASO VI. M A D R I D 2 4 D E Üu -xxiuJitMíí I ÍL 1 1 N U M SO. g ritre los hermánjíos. pequeños TT- suele haber siempre un poquito de envidia, pues cada cual cree (IVie los otros spii mas queridos y agasajados que él, E s t o suele ocasionar escenas rrtW gra cjosas, El otro día, 5o r ejemplo, encontramos á Paquita- -que tiene cuatro años- llorando amargamente, i- ¿Qué te pasa, monjna? -la dijimos. Y Paquita nos contestó, sin suspender sus lágrimas: -i Que mi mamá ha purgado á pii hermano y á mí n o! UNA REFLEXIÓN M ablan li- es amiguitos de lo que quisiera ser cada uno, pues está visto que en el mundo nadie, ni aun los niños, está contento con su suerte. -Yo quisiera ser de Viena- -dice uno de ellos, -para comer todos los días pan de allí, que me gusta mucho. -Pues yo, francés, para no tener que aprender ese idioma qiie tne cuesta mucho trabajo. -Yo de las Indias, para ser un indiano de esos que tienen tanto dinero. ¡Este es e más práctico de los tres amigos! DE CICERÓN l a verdadera gloria echa raíces y Se va propagando; las apariencias, á manera de florecitas tiernas, caen muy pronto... Ninguna cosa fingida puede durar mucho tiempo. JEROGLlT lCO REMITlDOoorNlCOLAS FERNÁN I ngelito ínira á través d e l o s cristales de una pastelería á unos obreros trabajando. -Mira- -le dice á su papá, -están haciendo ¡pasteles, que son tan ricos, í r 7? alo: veo. ¡Qué buenos deben ser esos hombres! -I Por qué? ¿No dices tú que á los homai 2 A 50 CIUDAD BELGA próximo. La solución en el número SOLUCIÓN A LA CHARADA METÁllCA DEL NÚMERO ANTHKIOR EL REYEZUELO CONTINUACIÓN. ACERO -V e a usted- -continuó Tomás. -Y tlé las cuerdas de los barcos que aquí se paran en la esclusa, saca las hebras de cáñamo para entrelazar zurciendo y enganchando entre las ramitas de donde pendt y así tiene la resistencia suficiente para que ni el viento fuerte pueda- r- 305-