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MESARLVULLTA iado natioia en esta sección. El que por ahora- se lleva la palma es él representado n él- adjunto dibujo, que- e coloca toomc una bayoneta, que ndo sujeto por la lengüeta c. arrolla máí n los terrenos calcáreos. Los terrenos cristalinos, lejos de influir desfa Vora: blemente en él desarrollo de la estatura humana, parecen favorecerla. El hombre crece menos en los terrenos calcáreos. Los estudios del antropólogo ginébrino pueden servir de hase á una nueva ciencia: la hominicultura. Dentro de algún tiempo se cultivará el hombre con él mismo arte que se cultivan hoy las- plantas. CHISTES LA EDAD Este protege- llaves está- constituido por un tubo de latón con una muesca, á medida de las guardas de la llave y Cerrado por Uno de sus extremos. Es muy fácil de 1 construir y puede hacerse fino, grueso- y hasta niquelado, según el gusto del que haya de utilizarle. LA ESTATURA HUMAN A Y PL TEI RENO J n joven se acerca en una tertulia á una señorita, cuya madre presume toda- vía de juventud. Qué edad tiene usted? -la dice. Quince años cumplidos... Pero, ¡por Dios no se lo diga usted á m- i mamá. UN SOLTERÓN p 7 n qué. terreno, y á qué; altura crece más. iai- jdiantai humana? Un antropólogo ginébrino, M. Eugenio Pittárd, que ha comparado millares de filiaciones de reclutamiento militar, contesta á la, pregunta exponiendo conclusiones bastante inesperadas. Según las filiaciones d e reclutamiento de 1889. a 1891, que ha estudiado atentamente, parece admisible que la estatura se eleva á partir de cierta altitud- y- coiTcluye por alcanzar unas proporciones que no se conocen en las regiones bajas. MonsieurPittard se ha preocupado también de la influencia que pudiera tener el sol en la talla de los mozos. Para sus investigaciones escogió el cantón del Valais, que es muy característico desde el punto de vista de las Vertientes. Perfectamente delimitadas por el Ródano, una está orientada al Sur por completo y goza constantemente de los rayos del sol, mientras que la otra mira al Norte y al Este y durante una buena parte del dia queda sumida en la sombra que proyecta el macizo dé los Alpes; y, cosa singular, los habitantes del lado sombrío, es dedr, los de la orilla izquierda del Ródano, tienen en conjunto mayor estatura que los de los terrenos soleados de la otra oi- illa. MonsieurPittard se ha fijado también en la influencia que él suelo, es decir, el medio geológico, puede ejercer sobre la- estatura, y en este punto sus conclusiones contradicen la supo sición de- que- -la- talla humana se des- ablan dos amigos: -Chico, -no sabes- que Jacinto se prepara á contraer matrimonio? ¿Cómo? ¿El- solterón empedernido? -El mismo. ¡Pobre muchacho... Va á re sultar como esos- cazadores furtivos que ál final de sus días se deciden á- comprar una licencia de caza. H LA AMISTAD ¿N o es esa Matildita? -Sí. -Como 110 te ha saludado... i Estamos distanciados desde que asistía su marido. Qué, la dejaste viuda? Al ¡contrario. Le traje del otro mundo á éste. I J n individuo da, sin querer, un pi sotón á un transeúnte. Usted dispense, caballero. -No hay de qué- -responde él pisado amablemente... Pero, de pronto, reconoce en el que le pisó á un amigo, y exclama íuTÍOSO RENGLONES CORTOS AÑORANZAS ¡Ya pasaron aquellas noches serenas que llenaron de encantos eíi alma mía! ¡Ya se acabó aquel tiempo de las verbenas, de kermesses y bailes y de alegría! El solar donde tanto me he divertido, ál llegar el otoño ya se ha cerrado. En cuántas cosas pienso triste, aburrido, recorda- ndo las noches que allí he oasado! Quitaron las banderas, las percalinas, las guirnaldas de flores y los plumeros, y en su lugar han puesto varias vecinas, con- palos y con cuerdas, sus tendederos. Las tablas de la valí? e han desteñido -riAh! Eres tú, pedazo de animal... ¿Por qué no miras dónde pones las patas? LA HOMEOPATÍA A 1 acabar de visitar á un enfermo, un médico homeópata recibe de éste diez céntimos. ¡Cómo! -exclama el médico; Este es muy poco dinero. -Está usted en un error... ¿No me cura usted por la homeopatía? -Sí, señor. -Pues así le pago yo á usted también... Homeopáticamente! LA SUEGRA 1 I n punto dice á un amigo suyo í ¡Chico, -estoy loco de contento ¿Por qué? -Porque mi suegra, que todavía está de buen ver, se va á castr- dentro de un par de meses. ¿Y qué? ¡Nada... Que ahora ella también va á tener suegra, y verá lo que e- í bueno