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MESA REVUELTA de él y á faltar de palabra y de obra al respeto á su esposa y á su hija. Con el brazo bueno arremetió el manco á los rufianes, y un minuto después tres de aquéllos yacían en el suelo y el cuarto se dio á la fuga. Cuando la Policía llegó al sitio del suceso se averiguó que uno de los rufianes. Charles Huber, estaba muerto. Una trompada de Healy le hizo caer de espaldas y sufrió la fractura del cráneo al rebotar su cabeza contra los adoquines de la calle. Healy ha sido puesto en libertad con sólo su promesa de comparecer al ¡uicio que se seguirá á los otros dos rufianes, que fueron encontrados por J a Policía privados de sentido por los íolpes que les dio el manco. POR E L M A T R I M C N J O RENGLONES CORTOS iNOCHES SEVILLANAS Ya me canso de esperar: presiento, que has de venir y retardas el llegar. Ni aun debajo de las cana. está muerto el corazón; lo que muere es la esperan zr Denme tus labios beso trinos las aves, flores me dé la tierra y agua los mares. Viva la vida, nue es placer, y es perfuir v es luz divina. Por estar sólita pongo en mis cantares... toditas mis penas, que van por el mundo sin calor de nadie. EL DÍA OF LAS ALABANZAS 5 egularmente la gente de teatro es muy superstición, pero en los stados Unidos se llega en ello hasta! 1 inconcebible. En el teatro Broadway se está reiresentando una obra llamada Los iudos de verano, y durante la últia semana en poco estuvo que nó idiera darse la función, porque las aristas de la compañía empeñaron la batalla campal por la posesión de 1 cuarto de vestir que todas querían) ropiarse, y los miembros de la comiñía, del sexo masculino, al tratar i poner paz, se encontraron mezclados en uno de esos motines de usted pegue, y no pregunte que fué necesaria la intervención de la policía para aplacarlo, después que habían sido destrozados muchos trajes y no pocas pelucas. Cuando se restableció el orden, el empresario pudo averiguar que el empeño de las señoritas del coro por ocupar el cuarto objeto de la lucha se debía á que tres coristas (muy bonitas por añadidura) que le habían ocupado sucesivamente encontraron miiy buenos acomodos, y la cuarta tuvo tanta suerte, que se casó con un millonario de Nevada, enamorado locamente del deshabiUé que usaba ella en la obra. El empresario ha tenida que orde- nar que se cierre el cuarto en cues! ión oara evitar disgustos en la comnañía, pues hasta las damas principaV -in querido ocuparlo. -Era tan excelente hombre como valiente general, pudiendo asegurarse que no encontró en su vida ni un solo enemigo. MEDIA APUESTA Pongo en las estrellas todos mis quereres... ¡que en la tierrecita toíío se rompe. toíio se pierde! i Cuánta vida por vivir, cuántas flores por nacer... cuánta risa por reir! Ha de lograr quien me quier; que yo ría en su contento... y que llore con su pena. Canto si tengo alegría y canto si tengo dueío que es el cantar una risa V es el cantar un lamento. ¿Adonde te vas á ir... No ves tú que si te marcbr i lo vas después á sentir Bajo mi techito quisiera tenerte, en una casita en medio del caui sólita, sin gente. GLORIA D E LA PR. An. 11 n charlatán incorregible apostó veinte duros á que estaría una hora sin hablar palabra. Pero al cabo de media hora miró el reloj, y, no pudiendo contenerse, dijo: ¡Nadie me negará que ya he ganado diez duros! UN EXPEPIMFNTO 1 f n prestidigitador va á hacer ün nuevo experimento. -V e a n ustedes- -dice- -cómo e 1 duro que tiene ese caballero en el bolsillo pasa al bolso de esta señora... -i Quia! -interrumpe el aludido. ¡No hay tal duro! ELCQPAZON I I na niña muy coqueta se lamenta de la infidelidad de los hombres. ¡Todo h a concluido para m i! ¡Tengo el corazón hecho pedazos! -Y ni siquiera te queda el recurso de reunirlos- -le contesta una amiga- -porque hace tanto tiempo que los has ido repartiendo. UNA CtlENT PENSAMIENTOS La mujer es una tierra que el hombre puede sembrar á su capricho. MAHOM. I. CHISTES LA LIMOSNA I J n pobre tiende la mano á un caba Uero que pasa, diciéndole con voz suplicante: ¡Déme usted un centimito para ayuda de un panecillo! El caballero, después de examinarse los bolsillos, contesta: -No puedo servirle á usted. No llevo más que perras chicas. I J n vivo, hablando con un paleto muy ignorante, le preguntaba: ¿Cuál es la diferencia entre ocho y tres? -No lo sé. -Vamos á ver; si tú tienes ocho pesetas y yo te pido tres, cuántas te quedarán? -Ocho. La hipocresía es un obsequio que el vicio tributa á la virtud. CAPMAXy. Un vlejc es dos veces niño. í CH. TEAÜBRIANP. -i P- Í; O, hombre, si te he pedido La verdad es al entendmnento io tres! que la belleza á los ojos ó la música- -Usted me las pide, pero yo no se al oído. las doy...