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Y entonces la mayor de mis niñas, icrmalita y pués, no estar nunca enfermo ni morirse hasta que reflexiva, me preguntó: él quisiera morirse... ¡Ya veis si era hsto! Y des- -Papá, ¿por qué pedimos salud, paz y pan y pués... después... todo el ai. iero que él quisiera no pedimos dir. ero... sacar de sus bolsillos... ¡Ya veis si era ambi- -Porque el dinero, después de eso, no hace cioso... 1 falta, hija mía. -Y ¿no pides nada más? -le preguntó el hada. Y la chiquitína, avispada y ligera, replicó: -Nada más- -contestó el zagalón -Guapo, -Pues entonces, papaíto, estás de enhorabuena, fuerte, sano y rico... ¿qué más puedo apetecer... ¡porque siempre dices que no tienes un cuarto! Siendo guapo, se enamorará de mí la moza que- ¿Yo, bachillera? más me guste; siendo fuerte, me haré temer y- -Sí, tú. Ayer, cuando te pedí la muñeca de -respetar; siendo sano, gozaré del mundo y de la luloide... vida, y siendo rico, tendré cuanto desee y podré hacer mucho bien á mis semejantes. Oh, yo pro -Pero tú, i comiste ayer? meto que no ha de haber poDres á mi lado... ¡Ya- ¡Ya lo creo! veis si era bueno... ¿Y te faltó algo? -Me faltó la muñeca... -Pien- -dijo entonces el hada. ¡Así sea, pues- -Tienes otras, y las muñecas no son necesa to que así lo quieres... r. as para la vida. Muchos pobrecitos niños no lie Y con su varita de virtudes tocó al zag en la nen muñecas, ni qué comer, ni dónde dormir... cara, y éste se convirtió en el más hermoso mance- -Por eso decimos: Gracias á Dios por esta bo cjue han visto ojos humanos. Tocóle después cainita; no nos la niegue nunca y désela á los po los hombros, y se transformó su cuerpo en el de bres que no la tienen... uno de esos atletas que habéis visto en el circo. -Por eso, hijita; porque hay muchos pobreci- Tocóle en el pecho, y una salud á prueba de bomtos que no la tienen. No debemos pedir lo super- ba se desjjarramó por todo su ser... Y, por últifino cuando hay tantos hermanos nuestros que mo, tocóle los bolsillos, y comenzaron á tintinear carecen de lo necesario. Piemos de pensar siem- en ellos las doblillas de oro que era una bendición pre en los demás, en nuestros prójimos, pues á de Dios... veces, al pedir para los demás, pedimos para nosY cuando la imposición de los dones hubo terotros mismos. Dicen que una vez... minado, detrás del mozo, en las sombras del bosque, sonó una carcajada rasgada, burlona, que á- ¿Un cuento, papaíto? -Un cuento. Dicen que una vez había un hom- otro menos fuerte y menos sano que él le hubiera bre joven, mozo y libre, pero feo, enclenque y jo- helado la sangre en las venas... robado, que yendo por el monte se encontró con- ¿Quién era, papá... un hada á quien los gnomos... -Eso preguntó el mozo: ¿Quién se ha reí- ¿Los hombrecitos de las barbas y la cape- do... ¿Quién se ha reído de mí; de mí, que soy el más fuerte de toda la comarca? rucita... -Los mismos... Y el hada, sonriendo compasiva, le contestó: -Papá, dile que no interrumpa... -Ya lo sabrás, desventurado... Ya sabrás quién- ...Y no interrumpas, hija... Un hada á quien se ha reído de ti y de tu hermosura, de tus bríos, los gnomos nabían amarrado á un almendro en de tu salud y de tus riquezas... flor con una madeja de rayos de luna. No podía Y desajíareció el hada, esfumándose entre las la pobrecilla librarse de sus ligaduras, y al ver al flores del almendro. mozo de que os hablo, le dijo: Pues señor, que, como era de esperar, comentó á triunfar nuestro mozo, arrullado por su fama- -Mozo, buen mozo: sácame de esta cárcel y te de guapo, de bravo, de sano y de rico... Su casa concederé cuanto me pidas... ¿Todo cuanto te pida? -rephcó el joven, ten- se transformó en un palacio; su huerto, en un parque maravilloso; su pueblo, en una gran ciutado ya por la ambición. dad, completamente suya, pues no hubo quien se- -Todo cuanto me pidas- -contestó el hada. resistiera al poder de sus doblones, que brotaban- -Pues allá voy, y en tu palabra me fío. Y al acercarse á la cautiva la envolvió en su sin cesar de sus próvidos bolsillos... y hasta el sombra, y como las ligaduras eran rayos de luna, mismo Rey, apuradillo de dinero por la buena adse rompieron éstos, dejando libre á la encadenada. ministración de sus ministros, vendióle el pedazo- ¡Ea, ya estas libre, señora! Venga lo prome- de su reino en que la ciudad se asentaba y él mismo acudió en persona á coronarlo como sotido- -dijo el libertador. -Pide por esa boca- -contestóle el hada satis- berano del nuevo reino chiquitito. Nadie osaba oj onerse á la voluntad del flafecha. -Pues pido... pido... -tartamudeó el mozo. -mante monarca por miedo al esfuerzo de su diPido... A ver, nenas mías, ¿qué hubierais pedido nero y de sus puños. Las damas más encojjetadas de las cortes extranjeras, atraídas por su hermovosotras... -Yo, papaíto- -contestó mi hijita mayor, -lo sura, enamorábanse de él, y los placeres todos del mundo postrábanse á sus j lantas, vencidos por la primero, ¡salud -Sí; salud, paz y pan- -replicó impaciente la inquebrantable salud del afortunado manccbo Y ocurrió que entre todo aquel ramillete de pequeña. ¡Ya lo saDcmos... Nosotras no, papaíto nosotras no, el mozo; lo que pidió el mozo doncellas hermosísimas prendadas del soberano, había una que, á más de ser un prodigio de bej A ver lo que pidió el mozo... -Bueno; pues el mozo pidió... pidió... prime- lleza, éralo también de virtud y de bondad, 3 ella fué la elegida por el. poderoso joven para hacerla ro, ser el más guapo de todos los mozos del puesu esposa. blo... ¡Ya veis si era presumido! No hay que decir qué bodas fueron aquellas- ¿Y después? bodas. Toda la magnificencia y todo el lujo de los- -Después... Tener más fuerza que todos los antiguos pueblos orientales palidecieron ante el mozos del lugar... ¡Ya veis si era bruto... Des-