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c l LLPOEMAbELASnUNTA m 5 1 Con ser tan ruda. Que tanto brilla. Con luz radiante del buen brillante, si no copiando sus transparencias. Que tal engañan, en un instante, las apariencias. ¡Cuánta dulzura la paz transmite de brillo tanto! La paz del cielo, que dura y dura, con tal encanto, ¡cómo sosiega los valles hondos; los horizontes, limpios de bruma, que prestan fondos, de vagas luces, á tantos montes! ¡Ay! Para el alma de sombras llena, doliente, mustia, llena de angustia, llena de pena, la dulce calma, la luz serena, que en tal escena doquier dominan, -doquier amables, tienen consuelos inexplicables. Mas, ¡ay! que pronto su bien acaba, para el cuitado desalentado que lo buscaba, Y en triste mundo ve de nuevo; desengañado, meditabundo; con hartas gentes indiferentes; más impasibles ante el lamento de sus clamores, más insensibles á sus dolores, que los picachos de peña dura de. más rigores y en más altura. Los más- Sombríos. Los más adustos. Los más bravios. ¡Ay del cuitar que devorado por su tristeza pida consuelos, para sus duelos, a l a impasible Nátiiraleza! ¡Y ay. del vencido con tanta, herida, que al hbmbre pida piedad, olvido... ¡La propia vida! Verá, muy pronto, que sueña y sueña. Que son. los hombres como los riscos: de dura peña. Tan impasibles, ante el tormento de sus hermanos; tan insensibles; tan inhumanos, como la Luna, risueña y clara, qiie no depara Salud alguna; como las peñas, también risueñas, en que se. ampara la gran laguna de Peñalara. CARLOS FERNANDEZ SHAW. En clara noche, de Luna clara, brilla á la luna la gran laguna de Peñalara. Brilla con una luz misteriosa; de tonos puros, de tonos leves, como las nieves color de rosa. Llena, muy llena, del agua pura, limpia, serena, que da la altura. Sobre las ondas, brilla la cumbre. Con grata lumbre de tintas blondas. Y en un profundo, noble reposo, j Cima de un mundo maravilloso! Y al pie del agua, limpia y serena, que llena y llena, constantemente, la gran, laguna, -tan reluciente con tanta l u n a se esparce un prado de luz vestido; muy dilatado, muy florecido. Con muchas matas en flor, agrestes; con muchas flores de mil primores; de finos tallos, de breves hojas; blancas, celestes, violetas, rojas... En puros, bellos, limpios destellos de clara lumbre, -destellos puros de tonos blancos, todo se envuelve, todo se baña; la torva cumbre; los toscos flancos de la montaña; la gran laguna, tan reluciente, donde se espeja la blanca Luna; los ricos prados hoy tan lucidos, tan dilatados, tan florecidos. Rasgan el centro del lago breve, que el agua forma de tanta nieve, piedras informes, toscas, enormes, de fuertes bases, de gran altura; que surgen dentro del agua pura. y También parecen iluminadas. Y resplandecen, ¿por modo vago, como encantadas. AHÍ se acogen las rubias Hadas del breve lago. Y en toda, toda la gran orilla la roca luce. X al fin seduce.