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La seña Mari- Asunsión cumplió complaciente el ha ya casado con alguna emperatriz de un reino de mandato. maravilla. Para la seña Mari- Asunsión, no había más- -Na, no trae má q u e pamplina- -murmuró el rey ni hombres bonitos que el hijo de su alma, llenene. -Lina leseía p hasé armóndiga... Güeno, mare, gando su cariño maternal hasta enemistarse con toi hasta que güerva... das las vecinas y comadres del barrio por aquel cachito de su corazón. Sí Maoliyo saludaba á cual- -Ten cudiao, Maoliyo, no vaya suseerte arguna quiera, su madre se atacaba de los nervios, creyendo desgrasia... Sobre too, sé prudente, no te deje yevá que le iban á echar mal de ojo ó trataban de engade tu genio... tusarle para la vicaría. Y eran de escuchar los con (Esta advertencia hádasela todas las tardes, porsejos que, á solas con su niño pronunciaba: que para la seña Mari- Asunsión, su hijo era un terri- -Mira, corasón, Maoliyo mío: ¡tú no sabe lo que ble Pepe er Tranquilo, capaz de buscarse su ruina por unas buenas noches pronunciadas en ronco. somo d arrastrá las mujere! ¿Sabe, mi arma? Tú no- -i No haya pena, mare; pa darme á mí una puñalá te fíe de palabrita durse ni de la míe d abeja, que se nesesitan munchas agaya... jOmo mu endina pa sabe fingí y yevá los hombre á la Tosió, escupió, acarició las alas del sombrero, púperdisión. ¿Tú cree, sentraña mía, que yo me casé sose un mondadientes entre los labios y, tarareando con tu pare por cariño? i Ni estol Lo hise por da en mentalmente un pasodoble, salió á la calle, contocara á la seña Petra... ¿T acuerda tú de la seña neándose más que la Chclito. Una vecina le gritó, con Petra? malicia: Y como Maoliyo hiciera un gesto negativo, conti- ¡Adió, Manolo! nuaba su madre, en transición meliflua: -Saluqui. nena. ¡Paese que ar so le dio envidia y- -i Sí, hombre; la seña Petra Tumbaga, la tía d Ens ha ocurtao! riquiyo, er Tuerto; la cuña de Bardomero Tomare, ¿Lo dise por ti? er Cojo; la mare de Pepe, er Manco; la mujé de señó- -No, mujé; por esa carita serrana que tomaron de Juan, er Jorobao... modelo pa la Virgen la Macarena... -i Ah, sí... -interrumpía Maoliyo. -A esa fami- ¡Josú y qué florío estás hoy! No derroche tanto lia la puse yo er mote de la exposisión de figurine... la flore, que cuando yegue á la ca la Sierpe no te va Y la seña Mari- Asunsión rompía á reír, luciendo queda una... hasta las entretelas del ombligo, cautivada por la gra- -Tú no haga caso, chiquiya, que toavía nos varao cia del futuro grande hombre, besuqueándole mimoá rompe la tabla er pecho de tanto quererno... samente, en tanto repetía: Y virando en redondo, después de sonreír para que- -i Qué grasia t ha dao Dio, Maoliyo mío! le viese los dientes, dejó á la muchacha para ir en Pero esto no siempre gustaba al Narciso chulesco, busca de Sarvaoriyo y Pepiyo, fieles cofrades que le porque le desbarataba la tiesura de sus acartonados esperaban en el café Colón, donde se reunían todas tufos y el pomposo rizo, obligándole á comenzar de las tardes. nuevo su tocado, mientras la madre seguía sermoPepiyo, Sarvaoriyo y Maoliyo 3 arecían buscados neándole cariñosamente pa que no se dejara casa con candil, á juzgar por las arrobas de presunción y oor cuarquié seviyanita probetona tontería que almacenaban en sus caletres. Cuando Ella no criaba aquel lindo retoño pa que se lo jaMaoliyo llegó á la tertulia, lo primero que le soltó mara cuarquié escuchumisá Su Maoliyo había de Sarvaoriyo fué: ser príncipe ó emperador y habría de pasear á la- -i Chavó y qué requiebro he aprendió d un BLANCO maresita en un marnifico coche, arrastrao por y NEGRO! i Ojú tila me tuvo que da mi mare p aguan atorse cabayo con plumero ¿No fué Napoleón, tarme los nervio! ¡Chiquiyo, lo que me reí! según l había contao su comare Concha hijo de- -Y tú, ¿trae arguno? -le interrogó Pepiyo. una lavandera? ¿Pos por qué su Maoliyo de su arma no había de se rey d un imperio de la China? Y para- -No; vi á tené que repetí er d antíyé... que cuando ocupase el trono tuviera salud y estuviese- ¿Cuá era? rollizo, guardábale cuantos dulces y pringas la- -Er de las colé. daban en la casa donde cosía. La buena mujer estaba- -No, ese, no- -le repuso Sarvaoriyo en tono de ajogaíta de deudas por su nene; pero ¿qué la impesadumbre. ¿Tú quies que te güervan á da otra goportaba, si el día menos pensado entrarían en el bafetá? Yo m he traío do; te sedo uno... rrio los maceros del Ayuntam iento, anunciando con- -Güeno; hoy por mí, mañana por ti; dilo... clarines y tambores que su Maoliyo había sido pro- -Métete er pañuelo en la boca pa no escandalisá clamado rey del Congo 3 que se casaba con una arcon 1 ¡Tie la grasia por quíntale! chiduquesa... El caso era que su niño luciera botas- -Güeno, venga... de charol, ternos flamantes y sombreros de la misma- ¡Aprepárate á reí! E pa una mujé que se traiga casa en que los adquiría el Bomba. ¿Que la ditera se infundio... Escucha. llevaba todo su jornal? ¡Y qué! ¡Ya llegarían los Y tapándose la boca, como si á duras penas abozadías buenos! Pero su Maoliyo de su alma no saldría lara la risa, le dijo al oído: á pasear sin lucir un sortijón de cinco duros y un al- I- ¡Anda la virtuosa, que presume de tacón y pisa filer de corbata de treinta reales. Sangre que la pi con er contrafuerte! ¿Eh, que ta, Maoliyof dieran por su pimpoyo sangre daría de sus propias- -No e malo. ¿Y er tuyo? venas con retemuchísimo gusto. Ella le apretaba 1 ¡Ese, premíteme que me lo caye, porque si no nos faja, entallándole el garbo; limpiábale con aceite van á echa de tanto como vai á reirse... el charol de las botas, le planchaba el traje con harta Después de beber el café decidieron ir á la Alameda frecuencia y traía locos á todos los horteras de Sevide Hércules á lucir sus gentilezas. En la calle Amor lla, nara que la regalasen retazos de seda ó terciopelo de Dios se tropezaron con una cigarrera garbosa, á con ciue hacerle corbatas... la que la falda hacía un respingo por delante. Pepiyo se plantó en actitud donjuanesca, para decirla: Maoliyo había dado fin al retocamiento de su em- Nesesita usté elertrisista, mi arma? paqué. Mirábase en el espejo, de frente, de perfil, de- ¿Pa qué, hiio? todas maneras, mientras cantaba por lo bajo: ¡Pa lo del alumbramiento... Dise mi mare qu estoy Sarvaoriyo y Maoliyo se llevaron las manos al farto der conosimiento vientre, retorciéndose de tanto reír. Y el primero la si la palabra te doy. gritó con sorna: -Güeno, mare, me vi- á- da una güertesíta... Trái- ¿Y arbañí pa un sócalo? Maoliyo sintió súbita alegría, porciue supuso que la game usté la hoja derarmanaque. mujer, indignada, daría motivo crjii su contestación (En Maoliyo- tra antigua costumbre leerla por si para que él largase el chiste que le cedió su amigo; tuviese algim chiste ó piropo dígrio de él.