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LAS D I F Í C I L E S FACILIDADES ay una porción de cosas que parecen fáciles y hacederas, y, sin embargo, son muy difíciles de hacer, y algunas hasta imposible. Pocos hombres serán los que no lo sepan, pero conviene que se enteren también 1 o s niños, pues de esté modo aprende ran a no fiarse de las apariencias. Y esto es muy conveniente para la vida. Por ejemplo una pajuela de azufre, una cerilla de madera, un palillo de dientes ó cualquier otra cosa análoga, que son tah frágiles, si se colocan entre los dedos de la mano en la forma que representa la figura i, no hay fuerza humana que los rompa. Poned un sombrero de copa en el suelo- -viejo, naturalmente, para no echar á perder la chistera de papá- y colocaos á cierta distancia con una baraja en la mano. Tirad carta por carta, con intención 4 e que caigan dentro (figura 2) ¿A que no cae ninguna... Parece raro, pero es verdad, y para convencerse no ha niás que hacer la prueba. Que vuestra hermanita se ponga una mano sobre la caFigura 2, beza, en la forma que indica la figura 3, y á ver si se la podéis separar... Claro es que cogiéndola brutalmente por él brazo llegaríais á conseguirlo, pero eso no vale. La cuestión es separársela con t o d a la fuerza posible, dentro del límite natural y sin ninguna violencia. Nada más sencillo que colocar el dedo pulgar en la palma de la mano i. ¡Todos lo hacemos... Pero doblando el brazo y metiendo la mano en Jfigura i. H el sobaco, el pulgar, nunca quedará en la palma (figura 4) Cerrad ambos puños y poned uno encima del otro, bien apretados. Nadie os los desapartará, como no sea un hombre que tenga infinitamente más fuerza que vosotros. En cambio, podrá hacerlo vuestra hermanita más pequeña de la manera más sencilla: con sólo golpear al mismo tiempo con el índice de su mano derecha la vuestra, y la izquierda con el índice de la suya... ¡Bien dice el refrán que más vale maña que fuerza! Afortunadamente para los débiles, que tienen que habérselas con los forzudos á veces; dicho sea entre paréntesis y ya que viene á pelo el decirlo en este momento. Estas son, entre otras muchas, cuya enumeración sería larga, las cosas que parecen Ftgura 4. fáciles de hacer y nos engañan; que creemos tan sencillitas á primera vista y que luego nos dejan chasqueados, porque resulta todo lo contrario. Todas ellas, como ya supondréis, tienen un fundamento científico, descansan en leyes físicas y que, por lo tanto, han de cumplirse necesariamente... Pero resulta desagradable hablar de leyes físicas, de fundamentos científicos, etc. etc. cuando nos referimos á cosas que sirven para pasar el rato, para jugar y divertirse. ¡No h a y q u e confundir las cosas... D e jémonos a h o r a de enseñar nada. Figura 5. Con procurar que se distraigan nuestros pequeños amigos de GENTE MENUDA, nos contentamos en este momento. Conque... ¡animarse... Todo el que quiera convencerse de esas difíciles facilidades, que las ensaye en casa. -269- 268-