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x vTic e pu 7 pát ruytwt EL SUENO TIEMPO DE VERBO C egún dicen los que lo saben, el sueño es el mejor alimento; sobre todo, para los niños. Suponemos que vosotros dormiréis bien, y nos alegramos mucho, porque eso es una prueba de buena saiud. Enire la infinmad ríe cosas que conserva la gente del pueblo en el caudal de su sabiduría, ésta es una de las más gracio- sas y acertadas: Una hora duerme el gallo, dos el caballo, tres un santo, cuatro el que no es tanto, cinco un capuchino, seis u. i teatino, siete un caminante, ocho un estudiante, nueve un caballeror, diez un pordiosero, once un muchacho y doce un borracho. N, IÑO TERRIBLE I rn chico estudiaba en voz alta la conjugación de los verbos. Una vieja sirviente de su casa que le escuchaba, le preguntó: -P u e s t o que tanto estudias, ¿sabes en qué tiempo estoy yo? -Sí que lo sé... estás en el pre- térito imperfecto. lARB BAl t? 1 padre, enalteciendo iá su hijo la virtud del trabajo: ¡No hay que desmayar nunca! ¡Siempre adelante! ¡Siempre arriba! Al emprender cualquier tarea procura llegar á lo más alto. ¿Y si se trata de excavar en un pozo? -contesta el muchacho. NJÑO PRODIGIO pr n una comida que sus padres daban á unos amigos, el niño de la casa se puso á rebañar el plato. i Niño, niño l íe dijo la mamá incomodada. ¡No hagas esas cochinadas! -Pues tú bien lo haces cuando no hay nadie delante- -le contestó el niño; la- anquilaniente. LA FUERZA I a niñera acuna al nuío y le can ta para que se duerma. El nene la dice de pronto, con su media lengua: -i Cállate, que no me dejas dormir I JEROGLIFICO REMITIDO FOR ÁNGEL SAEZ PÉREZ T ice una madre con cierto orgu lio á una amiga suya que le pregunta por su hijo: -Está níuy bueno... ¡Y tiene una fuerza! Figúrate que con sus seis añitos nada más, levanta en vilo una, pesa de diez kilos. -I Vaya pna cosa! -contesta la amiga. -El mío no tiene más que seis- meses y levanta en vilo toda la casa. FRESOSKKK La solución en el número próximo. SOLUCIÓN AL JEROOLIFICO DEL NÚMERO ANTBSIÓR NARCISO Y MIRTILA CONTINUACIÓN SOLFEO del estanqiíe, evitando de este modo que volviese á inclinar su cabeza sobre la transparente superficie. Aquella noche volvió el chiquillo á su casa con los bolsillos llenos de golosinas y cargado de juguetes. La madre, que era una modesta aldeana, colmó de bendiciones á los príncipes por las- 265 272