Patrocinado Por:

Volver

Resultados de la búsqueda

Resultados para
HISTORIAS NOVELESCAS LA GRATITUD DE UNA FIERA T odo lo que los toros tienen de fie -ros y bravos, tienen de nobles. Prueba esto la facil; dad con que se les domestica y hace de ellos el hombre üii poderoso auxiliar para todo aquello en que quiere utilizarlos. Si los mayorales de ganaderías y Parece mentira que el terrible animal que ha sido capaz de acometer á una locomotora en, marcha, tenga el instinto de gratitud que h á demostrado en muchísimas ocasiones. El hecho que vamos á félátar es verídico; ha sucedido en Méjico, y el protagonista principal fué un picador de toros, ya retirado, que hoy está en Madrid encargado de un almacén de carbones establecido en una calle céntrica. quieto los inviernos, y hasta hace muy poco tiempo, en una ú otra forma, visitcibá la República mejicana con gran frecuencia, llegando en los tiempos en que Ramón Ló ez fué empresario á residir allí como empleado de la plaza de que era propietario el ex torero madrileño. Gomo persona de cotitianza lo traía Ramón a. España para que acoiiipa- ñara y cuidara á los toros que llevaba de aquí, durante lá travesía. H Wr fi, ii Vr- empleados de plazas dé toros contasen todo lo que saben de esto, todo lo que han visto tn BU trato íntimo coxi los toros, referirían cosas suficientes para llenar un Jibro, que resultaiía mucho más curioso que muchos délos que se han escrito en estos últimos tiempos. Este picador es uno de los que más han ido á América en los últimos, treinta años, y ha picado en las plazas de Montevideo, Méjico, Habana y otras más ó menos importantes de aquellas, lejanas tierras. Tai era su corttimbre de ir y venir en los barcos, que no sabía estarse Aquí viene ya nuestra historia; que nos fué referida por el dicho ex torero, al que por cierto le saltaban las lágrimas al recordarlo. El picador de referencia, durante la travesía, inspeccionaba los cajones en que iban los toros, les daba agua y comida y llamaba á cada cual por su