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-Nada, pues... ¡juhum. 1! ¿Eh... -Que no hay arreglo. ¿Lo dise usté de corasen... Y... ¿por qué... -Porque me voy á mete á monja. -Y yo á fraile. -i Ay, Tesú! ¡Mi padre... ¡Quien... ¡Cuá... ¿Dónde... -Allí viene. ¡Ay, vayase usté, por Dio... Aluego me riñe. ¡Qué le ha de reñir... -Que sí, vayase... ea; adió... -Pero ven tú... que diga... venga usté acá; ahora mismo hablo yo con su padre. -No, no, ¡por Dio! -Ahora mismo... pa que usté vea de una ve que yo vengo con formalia. (A un señor gordo que se trae una tranca de encina que parece bastón. Haga usté er favo, señó... güeno... señó. -Sin favor, amigo. ¡Jesú, yo me voy! -dice Loliyaj pero no se va, lo que hace es reventar de risa. -Muy güeñas tardes... señó... -Muy buenas. ¿Sigue usté bien... -Yo bien. ¿Y usted? -Bien, grasia. -Pero cúbrase, pollo. -No las merese... señó... ¿Qué se le ofrecía? -Grasia, con su permiso. -Bueno... (Tragando saliva. ¿Sigue usté bien... ¿Otra vez... -Güeno... pues... pues... como usté sabrá, yo estoy enamorao de su hija... ¿Estamos... -Le advierto que yo no tengo hija ninguna. (Lola ya no puede aguantar la risa. -Su hija, señó; este pimpollo losano, esta rosa temprana... (Algo acharado. Conque rosa temprana, ¿eh? Eso me está usted pareciendo á mí. -i Ay, qué grasioso! -Pero ¿esto qué significa... -Que esa rosa temprana... -Le digo á usted que es muy temprano para tunarme el pelo. (A Lola, que ríe estrepitosamente á carcajadas. Y usted, niña, no se ría más, que se va á descomponer. ¿Pero usté no es su padre? -dice Antoñiyo. -i Yo soy el cuerno! (Y con el puño del bastón le dio en mitad de la cara. ¿Se le ofrece algo más? ¡No, señó... -Por si acaso, me daré luego una vuelta. (Dio nedia ídem, y se fué calle abajo que sacaba chispas e las piedras con la contera del bastón. (Ya solos otra ves, Antoñiyo preguntó á Loliya: ¿Pero ese no es su padre... -No, señó... ¡Ja... ja... j a ¿Y por qué no lo dijo usté antes pa troncharle la gotti... f Pues si yo me he dejao acarisiá el rostro ha sío por creerme que era su padre. -Si es mi padre le hase mucho más. ¿Tan malo es? ¡Allí viene... ¡Este es de verdad... ¿Otra vez... Ya no la creo... ¡Que ahora es de verdad mi padre! -No me engaña usté más. (El padre de Lola, llegando, le dice á Antoñiyo: ¿Qué se le ha perdió á usté... (Antonio dice sin volver la cara: -i Tie grasia, home! (El padre, cogiendo á Antoñiyo por la solapa, le iace dar media vuelta. -Oiga, amigo: yo soy un hombre que he llegao paso á paso y, porque pueo haserlo, le he dicho al llegar con estas palabras: ¿Qué se le ha perdió á usté... esétera... i Y usté que díse á eso... -Pues yo digo que... á usté no lo ha llamao nadie aquí. s A quien no lo han yamao es á usté... y lo digo yo... ¿Y usté quién es... -I Yo? i Er Nuncio i Y le voy á larga un puntapié donde le coja que lo voy á coloca de muñeco 7 -iJ: M! -y j de la Giralda. ¿Eh... Y tú, niña, arremanga pa dentro, que á este pincho lo he visto yo vendiendo mojama y camarone en la Barqueta. (Del portazo que dio Loliya al cerrar la ventana temblaron los cimientos de la calle y se tambaleó Antoñiyo, que se largó calle arriba sin decir una palabra. Cuando ya estaba al fin de la calle le silbó el padre de Loliya, llamándole; volvió sobre sus pasos y preguntó entre medroso y esperansado: ¿Qué se le ofrese á usté... -Desirle que, cuando uno se va, se despide de las presonas. ¿Y pa eso na ma me ha hecho usté gorvé... -Pues dale grasias á Dio que no ha sío pa lo otro. (Y al decir lo otro se mdraba significativamente la punta de las botas... FRANCISCO X. MACIA. De nuestro Concurso. I, emíi: Calainoi