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rnTAUdER mm n caliente, y en vez de estropajo se empleará una esponja. Para guardarlos se colocará encima de cada plato un redondel de lienzo fino. La cristalería para las comidas de importancia debe de ser elegante, esbelta, sin afectación en la línea. Su misma sencillez realzará su mérito. El pie de las copas será muy fino, y el cuello de las botellas largo. La copa ha reemplazado, para el Champagne, á aquellas flautas incómodas y antipáticas. Para. el servicio diario ts preferible escoger una forma práctica sin extremar la finura del cristal, lo que facilitará su limpieza. El cristal tallado es el más resistente, y da excelentes resultados. Los vinos del Rhin exigen una copa de color que no es bonita, pero su forma es graciosa. Se pueden hacer del mismo cristal y con idéntico dibujó que el resto del juego, siempre que conserven su forma particular para que se distingan de las demás. Las mantelerías es el lujo de las casas españolas. Aun en las más modestas se procura tener un armario repleto de ropa de casa, bien ordenada y clasificada, en el que siempre ocupan sitio preferente las dedicadas á la mesa. Lo 2 manteles y servilletas para todos los días conviene que sean de hilo no demasiado fino, pero sí flexible, con un jaretón hecho á vainica sencilla; los calados no son prácticos, pues á las dos ó tres veces de lavarse, se rompen, y tienen muy difícil compostura. En cambio, las mantelerías destinadas para las comidas de importancia pueden ser de hilo liso con entredoses de encaje formando doble cenefa ó de batista (siempre de hilo) bordada á mano, marcando con guirnalditas muy Hgeras el contorno de la mesa, de los platos y de cada una de las copas; como final tendrá un encaje ancho con esquinas. Sobre estos manteles sería un dolor poner flores caídas ni grandes centros que tapasen su primorosa labor. Se adorna la mesa con figuritas de porcelana que sostengan una guirnalda de flores naturales, y en el centro un grupo sin flores ó si acaso con tres ó cuatro muy bonitas. DE T I E N D A S P 1 marfil vuelve á utilizarse; últimamente he visto un objeto precioso que muy pronto figurará entre los servicios de lujo. Las tazas de plata para café son muy bonitas, y tienen la ventaja de conservarlo caliente durante mucho tiempo; pero como todo en este mundo tiene sus inconvenientes, las tacitas no están exentas del suyo, que es quemar al que inadvertidamente se las lleve á los labios sin esperar á que el café se enfríe. De modo que la cualidad de conservar el calor resulta perfectamente inútil. Para resolveí este problema ha ideado alguien, de gran sentido práctico, cubrir el borde superior de la taza con una placa muy fina de marfil, y formar el L a de lo mismo, y como tiene la propiedad de aislar el calor, permite coger la taza y beber el aromático líquido sin quemarse y sin dejarlo enfriar. A propósito del café, citaré una manera tan in geniosa. como sencilla de servirlo, que se le ocurrió á una señora, en cuya casa de campo recibe durante todo el verano numerosos amigos. Después del almuerzo se reúnen en el jardín formando grupos de dos ó varias personas, y alguno que se sienta inclinado á la soledad, se refugia en un rincón, apartado del bullicio general, gozando de la brisa del mar ó del aire puro de la montaña. Los criados colocan delante de cada persona una mesa chiquita de mimbre con su bandeja de azulejos y madera, provista de un servicio completo de café con su cafetera de cobre capaz solamente para contener una taza. De este modo cada uno puede elegir el sitio predilecto, sin la obligación de acudir á tal ó cual plazoleta, donde la costumbre antigua imponía á la dueña de la casa la obligación de servir el café á todos sus comensales. MUEBLES MODERNO S Accesorios de comedor del estilo llamado modernista.