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apretándonos los ojos cerrados se la ve siempre, cansó, no podía descansar ya ante sus propios te- siempre... ¿No es cierto, señor Obispo... mores y ante las súplicas reiteradas, constantes, -Cierto, charlatana, que se te ha escapado la de la negra, que, envejecida, agotada, amenazaba cuerda... No interrumpas á Niní. morirse por momentos, y siempre con el mismo- -Pues de igual modo, la negra Clara veía por ruego y con la misma exclamación en los labios: todas partes y en todos momentos la sombra de ¡Amita Clara no descansa! ¡Amita Clara tiene abuelita... Y no era lo peor que la viese de día un cristal hincado eíi un ojo... y despierta por los rincones de la casa; lo terri- Y papá, por fin, se decidió á ver qué había de ble era que también la veía de noche y durmiencierto en todo aquello. do, y la veía sentada á los pies de la cama. El panteón, reconocido minuciosamente, no- ¿Ves tú? ¡Eso es lo que yo no creo! Rezán- ofreció nada de anormal á los que en él buscaban dole un Padrenuestro se hubiera ido... la solución de aquel misterio. Intacto estaba el- -i Silencio, niña! nicho que guardaba los restos de abueHta; nicho- -Sí, la veía, la veía á los pies de la cama, senno hondo: ancho; en el que la caja entraba, no de tada sobre las ropas del lecho... cabeza, sino de costado... La losa de mármol que- -j Qué horror! lo cerraba, intacta se hallaba igualmente, ornada- ...Y una noche ¡habló! ¡Habló con ella... de coronas de flores secas, polvorientas... ¡Locu- ¡Qué miedo... ras de la negra Clara era todo aquello... Y ya- -i taspita, niña; esto es horripilante! se iban á retirar del panteón papá y los operarios- -La habló, tío, la habló... y le dijo una cosa que á prevención llevara, cuando en la entrada de horrible, que pone los pelos de punta... Le dijo la cripta, temblorosa, enloquecida, desfalleciendo, que avisara á papá para que fuese á verla al ni- presentóse la negra, y arrodillándose, con las macho del panteón... ¡y para que le quitase un tronos cruzadas en suplicante actitud, imploró por zo de vidrio que tenía clavado en un ojo... vez postrera: ¡Ahí, ahí... ¡Amita Clara no descansa! ¡Amita Clara tiene un cristal clavado en- -i Jesús, María y José! -Claro es que papá no creyó tal disparate, des- un ojo... Y rodó la infehz por tierra, agotada por aquel postrer esfuerzo. atino de la pobre negra, cada vez más enferma y más acabada; pero le prometió hacerlo para C u a n d o acudieron á levantarla halláronla tranquilizarla; más aún: días después le aseguró muerta... que lo había hecho ya, á ver si con ello cesaba Entonces papá ordenó arrancar la piedra del la pobre alucinada en su manía. La superchería nicho. Hízose así, y tras ella, resguardada por un fué inútil, pues á poco volvió la infeliz con su débil muro de ladrillo, que fué derribado, aparetema, llorando y suplicando por Dios y por todos ció la caja de cinc, ataúd de abuelita... Éxtrajélos Santos del cielo que atendieran el ruego de ronla con gran cuidado... y ya comenzó á alarmar amita Clara. Niña Clara no descansa, señor; á todos la presencia de algunos trozos de cascote amita Clara tiene un cristal clavado en un ojo... sobre la tapa... Acaso cayeron allí al demoler la ¡Me lo ha dicho anoche amita Clara... Y siem- liviana pared que acababan de derribar... Colocapre con amita Clara á vueltas, y siempre con la ron el féretro en tierra... La portezuela, de cinc súplica de que arrancasen á abuelita el vidrio que que resguardaba el cristal estaba abollada, pero tenía clavado en un ojo y que no la dejaba des- en su sitio... Descorriéronla con el mayor cuidacansar... do, y... ¡Pero eso era horrible! ¿Y qué? ¡Acaba! -Horrible, amiga mía. Tan horrible, que los- -El cristal estaba roto, efectivamente, y un terrores de la vieja negra se comunicaron á todos agudo trozo de él hallábase hincado en el ojo delos de la casa, contaminados por su locura, y ya recho de abuelita, incorrupta, lo mismo que el día no se pensaba más que en abuelita y en el cristal en que fué enterrada... que tenía clavado en el ojo. -i Jesús! Tanto y tanto se habló de ello, que papá llegó ...Y si lo dudáis, si lo duda usted, tiíto, aquí á pensar en la posibilidad de que fuese cierto ei viene papá, que podrá confirmárselo. caso, pues realmente la tapa de la caja de abue r tí lita tenía un cristal cuadrado, por el cual podía- ...Y para evitar á tu madre ese nuevo dolor, verse el rostro del cadáver, y al recordar este oculté siempre que el nicho vacío situado encima dato, papá, horrorizado, pensó que bien pudiera del que ocupaba abuelita había sido taladrado, y haber ocurrido que el cristal se hubiera roto, que que por él introdujo su mano el ladrón, rompió un trozo de él se hubiese hincado en la cara de el cristal de la tapa y se apoderó de una pequeabuelita, y que ésta, por algún fenómeno inexplicable, se apareciese á la negra, suplicándole la ña cruz de diamantes que la difunta llevaba sobre el pecho, colocada allí por mamá obedeciendo órlibrasen de aquel tormento... denes de abuelita... Cruz que yo mismo encontré- -i Cuánto desatino, hija mía! Aun concedienmás tarde entre los harapos de la negra Clara do que todo ello fuera así, como dices, ¿qné tordentro de una mugrienta bolsita de cuero, en la mento podría ocasionar un trozo de vidrio á un que el difunto Bu- Schmá había ocultado su robo cadáver convertido ya en polvo... sacrilego... -Lo que usted quiera, tío; pero papá no desVICENTE DIEZ DE TEJADA. Blkuj áe Mindez Brinsa. 7