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g 5 1 g 7 n U E R El mSH criado puede tener consecuencias desagradables. Únicamente en el caso poco probable de que adquiera visos amarillentos, podrá lavarse con bicarbonato ligeramente hi imedo, y digo poco probable, porque esto no sucede si no se descuida la limpieza diaria. Los recipientes destinados á líquidos calientes son siempre un poco expuestos si la persona encargada de su Hrnpieza no inspira absoluta confianza, y por lo tanto seria muy conveniente que las soperas y salseras estuviesen reculjiertas por dentro de porcelana ó cristal. El servicio de plata maciza requiere un cuidado delicadísimo y constante, pues aunque esté guardado en sitio donde no penetre el aire, sólo la luz lo estropea, y es preciso lunpiarlo frecuentemente para evitar que adquiera ese tono plomizo tan feo. La plata que no se use diariamente, y que no puede tenerse en vitrina, debe envolverse cada pieza por separado en papel dé seda y luego todas juntas en un paño de gamuza. Así se conservará mejor que dentro de los estuefees. Para que un servicio de ííiesá sea realmente bonito y elegante, indispensablemente deberá ser muy sencillo. Kl metal tiene muclio valor en sí mismo para necesitar un dibujo sobrecargado de adornos. No es posible idear nada de mejor gusto que una vajilla lisa de plata mate con un pequeñito escudo grabado en el borde de cada pieza. Una mesa sobre cuyo mantel no haya más que plata y flores dará idea de que en la casa se disfruta de un lujo suntuoso con visos de magnificencia, si bien no siempre indica un confort bien entendido y un gusto demasiado exquisito. Las cosas de ktjo conviene usarlas con cierta sobriedad, y la plata por si sola es bonita, pero parece que aumenta su valor artístico cuando se la admira entre porcelanas ó cristal. Otro día hablaremos de vajillas y cristalerías. DE TIENDAS 1 a sombrilla, que es indispensable, aunque yo la juzgue un artefacto antipático é mcómodo en cuanto no hace sol, en realidad representa un primer papel en las toilettes de verano, y este año, afortunadamente, la moda es más lógica que el verano último, pues ha ideado unas sombrillas ligeras y bonitas en vez de aquellas pesadas y tétricas de terciopelo negro. Estas son de tafetán color de rosa, adornadas con un volante de gasa del mismo tono, de lo á 15 centímetros de ancho, ligeramente fruncido, colocado formando espiral desde el borde hasta el palo, teniendo cuidado c que los volantes no se superpongan; pero que llegue justo el borde del uno con el del otro, i. a clase de tela y la delicadeza del colorido hacen que la sombrilla parezca una flor enorme, cuyos pétalos se mueven á impulso del viento. Sl ¡iK JVIUEBLES M O D E R N O S A p a r a d o r y sofá de c o m e d o r del estilo l l a m a d o m o d e r n i s t a