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JUGS ZAPATOS ANÉCDOTAS INFANTILES TRABAJADOR IMPROVISADO I os Emperadores de Rusia tienen cuatro hijas: Olga, Tatiána, Máríá y Anastasia y un hijo, Alejo, el Zarevitdi, es decir, ei heredero dereetro. C Aléjotiené siete años. y es un muchachote fresco y robusto, muy juguetóft. comó todos los de su edad, y muy aficionado también á lo ejercicios- gimnásticos. Dicen que tiene una tuerza impropia de su años. Y al misííno tiempo, inteligencia muy despierta. No hay que decir con cuánto cariño le cuidarán sus padres. Sobre el que eé natural, tratándose de un hijo, hay que poner también el que exige quien, como Alejo, ha de ser en su día el Soberano de un Imperio. A estos cui. dados se debe su excelente salud, su fuerza y sti inteligencia. No hace mucho estaba el Zarevitch con sus padres en el castillo de Friedbcrg, en el gran Ducado de Hesse. Una manaría paseábase por los alrededores del castillo, acompañado por uno de los guardias de Corps consagrados á su servicio- -un mocetón de estatura y fuerza gigantescas, -cuando divisó á un hombre del pueblo, que en compañía de un hijo suyo se disponía á recoger las manzanas de su huerto. Alejo echó á correr y le ofreció sus servicios, pór si deseaba que le ayudara en su tarea. r x El buen hombre se sonrió un poco al verle tan pequeño. pero le dijo que con mucho gusto, desconfiando de su ayuda. Pero bien pronto cambió de opinión al ver que el muchacho se daba tan buena traza para el trabajo. ¡Quién hubiera visto al futuro Emperador de todas las Rusias trabajando con tanto ardor como si lo necesitara! Acabada la tarea, el hortelano quedó tan sa: tisféeho, qué le. recompensó con las mejores manzanas recogidas. -Y el Zarevitch entró con ellas en el castillo tan eontento... ¡Se las había ganado! -254- (CUENCO, VIEJO) Me lo contaba frii abuelo, Al verle salió el compadre que tenía muchos años, y se colocó á su lado. y, según ascgüraDá, -Comparitó, una palabra él lo aprendió de muchacho. -le dijo; -baile despacio, Pues señor... y va de cuento. que los zapatos son finos Este er un pobre gitano y va osté á estropearlos. que. convidado á una boda, -Está bien- -dijo Mando; -estaba el pobre descalzo. puede usté estar descuidado, Le contó á un compadre suyo porque, en) uena hora lo diga, que estaba dese. perado soy una pluma bailando, al no aceptar el convite Pero por mAs que ponía por la falta de zapato. s; el más, especial cuidado, y el otro, haciendo aspavientos iba detrás de él diciéndole y mostrándose asombrado, cada vez que daba un paso le dijo; -i Mis zapatos, comparitó! i Comparitó, mis zapatos! ¿Pero es de veras Enterado del suceso, que está pasando mal rato se le acercó el tío Carando, por no poder ir, compadre? -y le dijo: i Pero cómo no ha pensado que estando yo en este mundo- -Yo no puedo había yo de arreglarlo? consentir que á un primo hermano I Usted va á la boda! j Vaya mío, como tú lo- eres, si va á la boda! ¡Pa chasco le esté ese lío apretando. que no fuera usté á la boda Dale sus zapatos; dile estando yo aquí i ¡Canastos! que se los meta tn su armario, Va usté á ver cómo se arregla y poiite los míos, niño, esa falta de calsao. y baila el zr. uateado. Tengo un par de zapatitos Lo hizo así con disimulo en casa, de lo más majo, en un rincón, y en el acto y ahora mismo va á ponérselos, volvió al baile, suponiendo y le van á estar pintaos. que no sería notado; Dicho y hecho se los puso, pero el tío Carando, siempre y cogiéndose del brazo que Manuel hacía un alto, de su compadre, se fueron le gritaba: á la boda muy ufanos. -No te pares; ManoUyo, que era el pobre baila, niño, desahogao; de los zapatos prestados, no te importe, Manoliyo, se pirraba por el baile; estropear mis zapatos, así que, cuando acabaron Y lo dijo tantas veces, de comer y las guitarras que no quedó convidado preludiaron un fandango, sin saber que eran aquellos salió Manoliyo al corro zapatos del, tío Carando. con su pareja bailando. CH, -ibl