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mT udER mm n mayores, aprendían éstas prácticamente los deberes de una buena madre de familia. Este era el método de educación meditado y puesto en práctica por Mme. de Mairit non. Hablando un día con una persona, á quien siempre confiaba sus pensamientos íntimos, decía: Las religiosas no se atreven á nombrar el matrimonio; pero yo quiero que mis niñas puedan ser buenas esposas y buenas madres, y para conseguir esto es indispensable üarles una educación perfecta, una piedad sólida v una instrucción profunda. Si todos los hogares se formasen sobre estas tres columnas, la regeneración de la sociedad venidera sería radical. Se ha creado en torno de Mme. de Maintenon una atmósfera de austeridad aburrida que es injusta y falsa. Saint- Cyr no era una cárcel; muy al contrario, las educandas vivían felices, disfrutando de todos los juegos y entretenimientos propios de su edad y condición, bajo una dirección discreta y acertada que las procuraba siempre que ei estudio fuese ameno y las diversiones instructivas, consiguiendo de este modo que todas las horas del día se empleasen con utilidad. Estas golas, muy parecidas á las que conocimos hace algunos años con el nombre de Pierrot se diferencian de aciuellas en que en lugar de ser muy huecas están planchadas. El velo del sombrero era igualmente de céfiro negro y parecía como una continuación de la gola, de una elegancia tan refinada y de un carácter puramente personal. Para su confección son necesarios dos metros de tul, y cualquiera que sea primorosa y tenga paciencia puede hacerla en casa. 1 as llaves que toda señora de su casa suele lle var en el bolsillo, tienen infinidad de inconvenientes. Rompen con su peso el vestido, producen al andar un ruido desagradable y la más pequeña partícula de polvo las obstruye; pero todos estos inconvenientes desaparecen con 1 a bolsa portallaves Es de cuero, de forma casi redonda, semejante á las destinadas para guardar monedas de oro. Una serie de pequeños mosquetones están sujetos en su interior, de modo que con mucha facilidad se pueda enganchar en cada uno de ellos una llave, evitando que tropiecen entre sí, y perfectamente resguardados del polvo. Es un bonito regalo, sobre todo, para la que por primera vez sea ama de casa. En Alemania todavía se conserva en algunas comarcas la costum. bre de entregar el mando á la mujer, cuando vuelve de la iglesia y entra en su casa, una bolsa de gamuza con un pequeño corazón rojo, donde debe guardar las llaves; lo que significa que no sólo pondrá su inteligencia para gobernar el hogar, sino que empleará todo su corazón. DE T I E N D A S I as mujeres coquetas inventan cosas deliciosas. -He visto á una muchacha adorable que, con objeto de atenuar la crudeza de sus solapas color de cereza, ó para hacer resaltar la blancura de su cutis, llevaba una gran gola de tul céfiro negro. f 1 1 JS- 1 1 1 f íi í? f ii: v- 1 MUEBLES MODERNOS Soiá y armarlo de comedor, estilo alemán, de gran lujo y muy decorativos.