Patrocinado Por:

Volver

Resultados de la búsqueda

Resultados para
ESCENAS P A R I S I E N S E S R w- Í S LAS E S T R E L L A S D E L BAILE pN la actualidad el baile triunfa en París. Dos compañías rusas nos interpretan todos los sentimientos á fuerza de levantar las pantorrillas; una troupe inglesa da lecciones de Tzvo stcp; los vieneses valsan que se las pelan en el Vaudeville, y los cuerpos de baile de la Opera Cómica y de la Gran Opera están en todo su esplendor... ¡Vaya un par de cuerpos i Pero el público se ha dividido... Los hombres graves van á la Opera á admirar á las bailarinas, y las señoras formales se pelean por un palco en el Clmtelet- -de los más próximos al escenario- -para admirar á Nijinski... Porque tenemos ya en París á Nijinski, el formidable Nijinski, ol ídolo de las damas, el encanto de los escenarios... ¡El bailarín Nijinski! Nijinski no ha necesitado más que llegar á París para vencer... i Oh! Estos hombres que bailan tienen un talento... No les sucede como á las mujeres, que tienen que luchar con la competencia... Una educanda de la escuela de baile de la Opera lamentábase amargamente días pasados... -Ya ven ustedes- -decía. -Nos dedican desde nuestra más tierna infancia al baile, y nos pasamos años enteros sin hacer otra cosa que destaques... ¿Saben ustedes lo que son los destaques Pues eso... Levantar las piernas todo lo posible y aprender á poner el pie recto completamente... Después, si tenemos una buena recomendación, nos eligen para figurar en los grandes ballets y, por último, cuando se nos presenta un protector influjente- -un ministro, un senador ó un banquero- -nos dan cinco francos de sueldo... En todas estas operaciones pasamos seis ú ocho años, y de cada mil bailarínas sale una Zambelli... Pero, en cambio, se anui íia un bailable extranjero, sale un señor dando salios mortales, y el público se vuelve loco y los empresarios le llenan de oro... Esto es una injusticia... El baile no debiera ser oficio de hombres... Los hombres deben ganarse el pan con el sudor de su frente y dejarnos á las mujeres que nos le ganemos con el de nuestras piernas... Y es que el éxito de Nijinski, la suerte de Nijinski trae revueltas á todas las. bailarinas... Se sabe que París es difícil para los artistas y que conquistar aquí la celebridad cuesta mucho tiempo y muchísimo dinero. Ana Paulova, la famosa danzarina rusa, se reveló de la noche á la mañana; pero que le pregunten al Zar el dinero que le costó el lindo siicccs de su protegida. A Ida Rubinstein se le metió entre ceja y ceja hacerse bailarina, 3 para debutar no escogió más que la danza de Salomé. Como tiene dinero y está más loca que un cencerro, no vaciló en dar cuarenta mil francos al empresario para que la hiciese debutar con Salomé... MUe. Zatnbelll, de la Opera. ¿Qué adelantan con hacer estas cosas? Nada... Al día siguiente de acabar la temporada la señorita Ida continuaba siendo tan ida como antes... Ahora que no escarmientan, porque las mujeres cuando se empeñan en una cosa... tijeretas han de ser... Ida Rubinstein sigue con la manía del baile, y se acab; i de gastar cuatrocientos mil francos en poner en escena El martirio de San Sebastián para hacer un paso de baile... ¡Y hay todavía quien dice que h; gloria es humo! ¡Ca! ¡La gloria es una cuenta corriente bien surtida! Por eso la suerte de Nijinski indigna á las bailarinas... ¿Pero qué tiene ese hombre? -preguntan. Nada... No tiene nada, Que al público en general y á las mujeres en particular las gusta, y que, como es lógico, á las mujeres les gusta más ver á un luchador, ó á un acróbata, ó á un bailarín, sí son guapos, que sufrir la exhibición de una artista hermosa, bien formada y llena de pedrería... ¡Esto es humano i Y la Badet, la Lenclaud, la Zambelli, la Mealy, todas las bailarinas que ha lanzado á las tablas la genial doña Mariquita- -en París también hay una célebre doña Mariquita, sino que ésta no da chocolate sino lecciones de baile, -todas las estrellas coreográficas, ponen la punta de los pies en el propio cielo y llenan de dicterios al público parisiense. Pero en vano, porque Nijinski, el colosal Nijinski se las come y triunfa... JÓSE JUAN CADENAS. i ronh. inova, IVtarlqnlta. t. encla; ia, H. Badet.