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Córtese por esta raya. IOS ANTEPASADOS EN LA MESA ngelita x: orre á refugiarse en el A regazo de su mama. ¡Mamá, mamá... ¡Tengo mucho miedo de ese perro! -No te asustes, hija mía, que no te hace nada... ¿No ves cómo meUN CONSPJO nea el rabo? Si no es del rabo de lo que- T ice un padre reconvininendo á tengo miedo! su hijo: -Mé parece que pierdes demaCHARADA siado tiempo, y esa no es buena señal. Acuérdate de lo que te he REMITIDA POR ANGiEL SAEZ PÉREZ De Valladolid. dicho tantas veces: lo que se puedis hacer hoy no se. debe dejar Cuando Inés se dos- prima para mañana. de, la cabeza, r- Entoncesr- -contesta el muchadice que le preparen cho- -voy ahora mismo á comerme Ist, tres- primera; lá torta que ine ha dejado mamá yo le respondo: para mañana. ¡No te apures, que á nadie IIN DPFECtlLLO mata la todo! ¡l l n individuo lleva por primera Za solución en el número prói vez á la escuela á un hijo ximo. su o, y el maestro, después de exaTOJíiarlo, exclama: SOLUCIÓN r- ¡Pero este muchacho es tartamudo! Av jieROavíflcó vÁc OJ NÚMBUO Sí; señor; pero éste es un deANTERIOR fectillo que sólo se le conoce truanío habla. CONTRASTE 2 S 4 p l famoso escritor inglés Switt, autor del precioso libro Historia de Rohinsón Crusoe, que seguramente todos habréis leído, decía que el hombre que no tiene más méritos que los heredados de sus abuelos, se parece á la patata, cuyoi único valor está debajo de tierra. Estas palabras no deben olvidarse. Justo es que quien tenga ilustres antepasados los recuerde y los glorifique; pero debe saber que la mejor manera de glorificarlos es imitar su ejemplo. Esto es, no li- litarse á vivir al amparó de su memoria, sino hacerse un nombre por su propio esfuerzo. cados se callan en la mesa y no piden nada; han de esperar á que se les ofrezcari las cosas, Luisito, después de unos instantes de silencio: -Mamá, ¿quieres hacer el favor de ofrecerme un poco de est paátel? MIEDO La mamá, reprendiendo: bien edu- -Luisito, los niños A S O VI, MADRID 9 D E JVUlO D E 1911 IfUM. 28. EL TESTAMENTO DE BEBÉ f tiene una muñeca preciosa deseando R osina los adelantos modernos, hay, conseguido que disfrute de todos que su abuelo la regale un aeroplano; pero Bebé, al verse sentada en el aparato y saber que el día siguiente era el elegido para, hacer su primer vuelo, sintió estremecerse su cüerpecito de madera y pensó que debía de- -217-