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i mmi 3 EY íEí (5 m ñ sim PAGINAS FEMENINAS MIÉRCOLES a 8 DE JUNIO Wi i CRÓNICA DE PARÍS i OS comisionistas extranjeros se lamentan de que la línea general de la toilette no ha sufrido verdaderos cambios desde hace dos años. Se han modificado muchos detalles, pero siempre dentro de la misma idea, lo que facilita á las señora. s el arreglo de sus vestidos bajo su propia dirección ó con una costurera modesta. El resultado de esto es que las clientes renuevan sólo parcialmente su vestuario, y con ayuda de retapages sa 7) ants, aprovechan las toilettes de años anteriores. Los comisionistas están furiosos, amenazando á los modistos con las más terribles venganzas si para la próxima estación no inventan algo que obligue á las señoras á renovar por completo su guardarropa. Los modistos se han estremecido, pero la estación está bien avanzada y, á pesar de las amenazas, dudo que tengan el valor de sacrificar los modelos ya creados. Aunque la moda n o sea de mi gusto, el temor de encontrarme con muchos vestidos inservibles me hace ver con satisfacción que las extravagancias actuales se prolonguen hasta el otoño. Mis amables lectoras estarán conformes conmigo. Ahora, lo que sí puedo asegurarlas es que para Octubre nos esperan las más extraordinarias transformaciones. P o r el momento, como ya anuncié en una de mis crónicas anteriores, se ha declarado la guerra al corsé recto. Casi podría decirse que se tiende á suprimirlo, ó, al menos, á cambiar por completo su misión... E s difícil explicar la forma del nuevo modelo; ya la verán ustedes dibujada y comprenderán que es lo más absurdo que se ha podido imaginar. Es, sencillamente, un cambio de equivocación, que aumenta nuestra natural impaciencia, hasta que llegue u n corsé razonable que deje cada órgano en su sitio. E n t r e las pequeñas variaciones que he notado en los últimos modelos de vestidos con túnica, las más notables son d o s en vez de ser abiertos por u n costado, se cierran delante con u n a fila de bot o n e s y en lugar de ser redondos, forman pico delante y detrás, sobre una falda un poco más amplia pero hasta ahora esa amplitud sólo se ve en casa de los modistos y en los salones, porque en la calle, cada vez parecen las mujeres más etriquées, demostrando que el sentido artístico, en unión de algún otro sentido, encuentra alojamiento en muy pocas cabezas; al menos, aquí. E l hilillo tom- pouce es el adorno que está en boga; de seda p a r a los vestidos de raso ó de lana; y de algodón, para los de foile. L a tendencia de las mangas parece que es á ensanchar por abajo, puesto que el hombro sigue siendo degagé, aunque entre las novedades anunciadas figure la muerte del kimono. Una gran casa du quartier de l Opera, coloca un cerco al borde de sus mangas para evitar que se u n a n los dos ó tre; volantitos con que las adornan. P a r a los vestidos de hilo ó algodón, tengo que hacer constar una innovación desastrosa: se adornan con raso verde ó vieux rose. P o r ejemplo: un vestido de bordado inglés tendrá detrás una tabla de raso verde y un bolero igual. E s t o me parece un non- sens que es preciso evitar á toda costa. El principal encanto de la rohe de lingerte consiste en ser limpia y fresca, y en que se pueda lavar y planchar con comodidad. Si se le quitan estas cualidades, se queda reducida á ser más frágil y menos bonita que otra cualquiera de lana ó seda El fichú Marie Antoinette, que p a r a mi gusto tiene tantos encantos, sigue haciendo furor; pero volviendo á la monomanía del año pasado, algunas casas le hacen de terciopelo negro sobre vestidos de batista. Aunque quiera llamarlos Marie Antoinette, en realidad n o lo s o n más bien recuerdan los chales de las aldeanas; resulta demasiado pesado y caliente p a r a el verano. Eso mismo, un poco mayor, con aplicaciones de encaje, es muy bonito como aurigo para las señoras de alguna edad, que siempre llevan algo sobre los hombros. CoNBESA D ARMONVILLE. CONSEJOS DE UN SABIO XJ ay mucha gente, quizá la mayoría, que cifra stí ideal en vivir muchos años y vivir bien. Es decir, en gozar de todas sus facultades. En justicia debemos reconocer que esta ambición es más general entre los hombres; las mujeres lo que desean es prolongar su juventud y su belleza. Ambas cosas, uniaas á una vida de muchos años, pueden conseguirse siguiendo los consejos del más ilustre inventor de nuestro tiempo; me refiero á Edisson, que ha dicho lo siguiente: La mayor parte de las personas comen demasiado y hacen poco ejercicio. Yo como justamente lo necesario para sostenerme (que es muy poco) con lo que consigo do -mirme á los treinta segundos de echar la cabeza sobre la almohada. Duermo seis horas y no recuerdo haber soñado ai una sola vez. Tengo sesenta y cuatro años y nunca me he sentido más apto para pensar y trabajar como ahora. Estoy trabajando desde que tenia doceaños y espero continuar hasta que cumpla ciento cincuenta. Debo esta resistencia física á la higiene. Paseo metódicamente en todo tiempo y me visto del modo siguiente: Mi calzado tiene doble tamaño que el pie, y lo mismo las camisas y la ropa exterior. De este modo consigo que las venas y arterias tengan la libertad necesaria para su perfecto funcionamiento. Que la ropa sea ancha, pase; pero los zapatos anchos... Y, sin embargo, es indudable que por obtener una salud perfecta valdría la pena de sacrificarlo todo. Edisscn, en pocas palabras, ha hecho el mejor tra tado de higiene que se puede idear. Como estamos en plena época de progreso, quién sabe si llegará el día -Í 2 3 4 5 S 7 K-