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Cíf íí? or esta- rayi. LA PINTURA li os amigos- se encuentran en la calle, y u n o le pregunta al Otro: ¿Y tu chico? -Bien Y muy listo. A pesar de sus pocos años, ya se ha dedicado á la pintura. ¡Hombre... ¿Y á qué género? -Hasta ahorario. ha hecho iiiás que dejarse la melena, ORTOGRAFÍA I Jri pintor toma apuntes en uno dé los pueblos más pintorescos de Aragón. Algunos vecinos le contemplan con asombro, y él, dirigiéndose á un chico, le dice con agrado: ¿Qué, te gusta la pintura? El muchacho responde, e n c ogiéndose de hombros: ¡No la hi prohau! UN. U ÑO- AÑO VI, M A D B I D 2 JUJUIO D E 1911. l í U M 37. plmaestro, corrigiendo la plana eñ la escuela á Paquitp: -Pero Hombre, ¿por qué has escrito gatito con dos íí antes de la it Páquito se calla. ¿Gon cuántas se debe escribir? Sigue el silencio. -Si gato se escribe Con una t, su diminutivo gatito, ¿con cuántas se escribirá; r ¿No hay quien lo sepa? -Ramoncito, que es muy avispado, -se levanta y dice Si; gato se escribe con uha t gatito, que es más pequeño, se debe escribir sin ninguna. UNA FÁBULA por qué lloras. Angelito? -i Porque he soñado que se ha prendido fuego la escuela! ¡Vamos, vamos! ¡No hay que creer en los sueños! Mira la escuela ahí enfrente... ¡Por eso lloro! Porque ha sido un sueno. feTS iC r- íy s JBROGLlFlCO FACIL REMITIDO POR; RAFAHl, ESPUCHP D e doce años. Jim ¡ftfÜ- V v ¿í 7 W ft- 1l e. 1 a riíamá explica la moraleja de las fábulas á; su hij o Pedro. Después de leerle la del lobo que engaña ál coWero para comérselo, La solución en el número pro le dice 4- Esto es lo que les sucede á los ximo. hijos por no hacer caso- de sus padres. Si este córdéío no hubiera SOLUCIÓN sido desobediente, no se lo habría comido el lobo... AL PASATIPMPO DEL NÚMERO- -Es verdadr- intetrlimpe P e ANTERIOÜ drol- Nos le hubiéramos comido osotros. ANITA LAVÁXA TINA 216- A EL CANTO DEL CJSNE JM inguno de los amenos sitios de la quinta era tan del gusto de Pepito como el estanque. Escondido éste en la parte más espesa de un bosquecillo, encantaba al muchacho por la apacibilidad de sus quietas aguas, por la fresca umbría que los viejos árboles -20