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mT udER mm H Las coquetas de entonces, como las de ahora, llevaLos centros de flores, bajitos para que los comenban un espejo en el bolsillo, pero variaba el estuphe. sales puedan verse, siguen imperando; pero es preciAquellos tenían unas cajitas con dos compartimien- so rodearlos de mil chucherías que, con aparente sentos: uno para los lanares, otro- para el colorete, y en cillez, sean verdaderas cbras de arte. la tapa estaba el espejo. De este modo, podían correLa última palabra de la moda es colocar entre If. s gir eii todo momento cualquier desperfecto. porcelanas, delante de cada cubierto, rraa cestita do Les boífes a mouches llegaran á ser objetos de arte plata con almendras tostadas, lo bastante cerca del dt gran valor en los siglos xvii xviii. Las había plato para que sin esfuerzo se pue: ian cerner durante preciosas. En el reinado de Luis XIV íueron prefe- toi a la comida, Pue. -to que en estos constituyen un plato indisridas las d e marfil, pensable, sería ú t i l representando es c e aprender á tostarlas ñas mitológicas; en en casa. Deben meel de Luis XV, los terse en el horno á asuntos cómicos, con fuego lento, y, recién o r l a de piedrecilla- tostadas, cubrirlas de falsas, y en tiempo sal. Antes de colocarde Luis XVI hicieron las e n l a s cestitas furor las miniatura conviene h a c e r l a s representando á Vesaltar en u n tamiz nus rodeada de amorpara que la pierdan cillos con sus atributoda. tos. Entre la alta sociedad, la mencionada c a j i t a formaba 1 os bolsillos m u y parte de la canastilla g r a n d e s pende boda y era tamdientes d e larguísibién uno de los regamos cordones, siguen los que se daban en mereciendo el favor la corte en ocasiones d e 1 público. Parece solemnes. que una toilette no está bien concluida si Entre l o s suntuono tiene s u corressos regalos d e esto p o n d i e nte bolsillo. g; énero que la histoLos de piel, muy en ria relata, hay dearmonía con los vesboites a moiiches: de tidos obscuros, disuelaca una, que costó nan con las telas cla 340 libi as, y otra do ras. Ahora es preciso azulina, valuada en adquirir los de toilc ó 600 libras. A m b a tissii, bo r u a d o s de fueron regaladas eu porcelana, ó los d c 1745 á la hija de Feseda antigua, con sus lipe V cuando se casó flores de tonos suaves con el delfín de Franbordeadas d c hilillo cia, hijo de Luis XV. de plata. Todos, por Hoy nos quejamos supuesto, con cordodel ambiente de friMUEBLES MODERNOS nes de seda. volidad que nos roEscritorio de señora, de inadera de haya con adornos de bronce. dea; pero volviendo la vista á épocas pasadas, vemos con satisfacción que p rontq veremos en los salones de las buenas moen ese terreno hemos ganado mucho; hoy podemos distas un gabán para la playa, que dicen será lo contar como excepciones el tipo de la mujer que no más elegante de la temporada. Omito mi juicio. tiene más consejero Cjue su espejo y que sólo sirve Es de cañamazo gordo y crudo, bordado todo alpara estudiar los medios de embellecerse. rededor con algodones de colores vivos. Quizá á la orilla del mar haga buen efecto. DE T I E N D A S p 1 adorno de la mesa es una de las cosas que constantemente se están modificando. Desde los tiempos en que se ílenaba de fruteros conteniendo los postres, hasta el día, hemos pasado por infinidad de transformaciones. C obre un pelo rubio no hay nada tan bonito como un terciopelo negro, y si á éste se unen tres pasadores de platino con chispitas de brillantes, formando ligerísimos y delicados dibujos, puede estar segura la que adorne así su cabeza de obtener los más halagüeños calificativos