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Cértese p r esta raya. hOS M SR p 1 profesor pregunta en él cole gio al hijo de Gcdeón: ¿Qué mes es el que tiene veintiocho días? t i chico contesta con aire de triunfo: I Todos! oí LOS DULCES -La nierltiza. -Uno de los que viven en la tierra y en el agua, El chico, después de meditar un momento: E i llovió de mí criada, que es marinero. UN P 0 P R A 2 0 fjepito licc a su niíuná: Quieres darme uri- dulce? La mamá, para evitarle un erapacho, le contesta: -Imposible; porque Como has estado comiéndolos toda la mañana, no ha quedado langund. Pepito empieza á buscar por todas partes cuando sale su mamá del comedor, y al fin descubre la eajita, eon tres ó cuatro dulces, y se los come. Cuando al volver la mamá se entera, dice muv enfadada: ¡Al fin te los has comido! -No, mamá- -dice Pepito. ¿No sabes que no había quedado ninguno? LOS ANFIBIOS papá cuarto donde E l jueganentra en elhijos, Manolis sus dos to y tarlítos, al oir llorar á éste. ¿Q u é te pasa, hombre? le pregunta. -Que Manolito me ha hecho dáfio -contesta el C h i c o lloíiqueando. ¿Manolito... ¿Y cómo h a sido eso? -Verás... Le fui á dar un pu ñetazo y él bajó la cabeza y pegué con el puño en la pared, PASATIEMPO RFMITIDO POR LAUREANO FGRN A N D Í Z AlLfcNDE. DE GIJÓN, DB DOCH AÑOS 1 a escena en un colegio, entre el Substituir los puntos por conso profesor y uno de sus discípu- nantes, de modo que este pasatiemlos más aventajados. po se lea igual do izquierda á de- ¿A qué animales llamamos anrecha que de derecha á izquierda. fibios? -preguntael profesor. A los que viven en dos eleLa solución en el número prómentos, como la tierra y el a g u a- ximo. contesta el chico. -r- Muy bien. Dime un animal SOLUCIÓN eualquiera de los que viven en la ti erra. k hK CHARADA FXCIL O B L NÚMERO- Hl caballo. ANTERIOR- -Uno de los que viven en el agua. CAFE- -208 Íl l ll i jl il l il EL PREMIO NO SH HIZO ESPERAR n endidos de fatiga y extenuados de hambre caminaban por tf desierto dos moros. Anciano el uno, abrumado por el peso de muchos años; niño el otro, con los ojos hinchados de llorar. Durante la noche se distanciaron de su caravana, y al rayar el día no encontraron él cainino seguido por sus companeros. El ancianb, sin ánimo para prosegiiir su marcha, se dejó caec a o i-