Patrocinado Por:

Volver

Resultados de la búsqueda

Resultados para
mmi En memn PAGINAS FEMENINAS CRÓNICA DE PARÍS MIÉRCOLES 1 4 DE JUNIO as novedades de verano, que todas esperamos con impaciencia, no se han atrevido á presentarse. E s natural. Con un tiempo de otoño, ¿quién se aventura á comprar batistas? Como este ario todo se presenta con retraso, ahora tenemos algunas fantasías primaverales que dejbieran haber hecho su aparición hace un mes por lo menos. E n una casa recientemente creada, y que, por ic mismo, tiene gran empeño en demostrar su buen gusto, no desprovisto de cierta audacia elegante, he, visto un abrigo, destinado á la más chic de nuestras actrices. De muselina de seda fenüle de rose, voilée de gris, cendre, y adornado con una guarnición de chinchilla todo alrededor del abrigo y en las bocamangas. Encantadora alianza des parures de invierno y de v e r a n o capricho efímero le un mes de transición, que muy contadas perso. las pueden permitirse. La idea debe aceptarse modificándola un poco, de modo que no pierda su encanto, sea menos costosa y sirva para el verano, l o d o esto se obtiene cambiando la guarnición de chinchilla por otra de pluma ó marabont. E n el mismo orden de ideas vi otro, de tul bordado, mucho más práctico que el anterior, porque puede aprovecharse como viso cualquier tela un poco estropeada ó montarlo al aire, en cuyo caso resultará delicioso para rejuvenecer todas las toilettes del año pasado. E n t r e las demás nouveantés, me gustó el vestido de liberty drapé, adaptable únicamente á las sílfides, entre las cuales le auguro un verdadero succés. E s sencillísimo; se reduce á una falda muy larga y muy amplia, en forma de capa, no compkta, sin cerrar. U n o de sus extremos se coloca sobre otra falda estrechita de seda, en el lado derecho del delantero, dando la vuelta hacia atrás y volviendo, graciosamente arrugada alrededor del talle, á terminar con un gran botón de pasamanería sobre el lado izquierdo de la espalda. Como la tela tiene forma, resulta muy airosa la falda, porque abre por abajo y, aunque envuelve la figura, es con cierta amplitud que no resulta incorrecta. Más á propósito para todos los volúmenes es la robe Marie Antoinette, de tafetán ligerísimo negro, fruncida en la cintura, adornada con una banda ancha de frunces al borde. U n monísimo fichu I de tul, cruzado sobre el pecho y anudado en la espalda formando cinturón, completa esta toilette, de una distinción sin igual. P a r a dar una nota alegre á la unión de la seda negra con el tul blanco, le han puesto un lazo de terciopelo vieiix rose ó vieux olcu en el delantero, sobre el cruce de la pañoleta. La unión de blanco y negro, combinada de mil maneras, sigue siendo la característica de la estación. Su extraordinaria sencillez y suprema elegancia harán que nunca desaparezca esta moda, y aunC ue los colores vivos y tranchants imperen por un momento, pronto desaparecen; mientras que el blanco y negro podrá decaer momentáneamente para volver con nuevo prestigio á figurar en primera línea. CONDESA D A R M O N V I L L E -k- k- k LAS FLORES I as personas esclavas de la moda suelen privarse de muchas cosas que les son gratas ó sujetarse á otras varias en extremo molestas. Por lo general, estas personas carecen de iniciativa propia ó están dotadas de una docilidad tan grande, que se dejan arrastrar por la corriente sin meditar ni estudiar lo que su capricho impone. Durante mucho tiempo la moda desterró de los salones las flores naturales, substituyéndolas por flores silvestres secas, y en todas partes se veían cardos y zarzas colocados en preciosos cacharros de plata ó cristal de Venecia. ¡Qué aberración! Por muy artística que sea esa planta, nunca podrá compararse con un ramo de rosas ó de violetas. Afortunadamente, las flores han vuelto á recuperar su puesto, arrinconando á los punzantes cardos, los cuales, comprendiendo que su origen no les autoriza á luchar, se han retirado, llevándose como consuelo el recuerdo de sus efímeros triunfos. En los países donde sea muy difícil el cultivo de las flores comprendo que se adorne la casa con plantas artificiales ó petrificadas; pero aquí, que durante todo el año podemos disfrutar de su aroma, no es perdonable substituirlas por ninguna otra cosa. Ahora se ha establecido una Sociedad de señoritas para propagar el amor á las ñores, siendo obligatorio proteger á los jardineros que cultivan las que son propias de cada estación con preferencia á las que se crían en estufa y brotan fuera de tiempo. Las muchachas pertenecientes á esta Asociación se obligan á llevar siempre un ramo prendido en la solapa del gabán ó en el cuerpo de su vestido y á tener, por lo menos, en su cuarto un cacharro con