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ESPAÑA PINTORESCA EL CASTILLO DE LOARRE f A: I Vista total dsl castUlo, C E encuentra en la provincia de Huesca, desde cuya á los monumentos de aquella época del Mediodía de capital puede irse en contadas horas por carre- Francia, M. de Gerville, cofundador de la Sociedad tera nueva hasta la villa de Loarre; desde ella, en de Anticuarios de Normandía; mas aun cuando al media hora se llega á la mansión real, allí surgida románico se adjudica, no corresponde á su primera por voluntad de Sancho Ramírez, que sirvió de al- etapa; entra ya en la segunda, que se extiende desde el siglo XI á mediados del xii, no pudiéndose adjudibergue provisional á los canónigos que poco después pasaron al monasterio de Monte- Aragón, hoy conver- car á la siguiente, de transición, xii al xiii, porque en él no hay vestigio alguno del estilo francés, llatido en ruinas. Pertenece este edificio militar, por su construcción, mado generalmente ojival é impropiamente gótico; al período románico, según lo rebautizó, refiriéndose sólo la perfección en la manera de esculpir y la luz que recibe por los ventanales la gran capilla, parecen acusar la tercera evolución de tal estilo. El período carlovingio se infiltró en aquella construcción por mano de algún artista francés ó por influencias muy justificadas. El edificio se supone que fué construido en el año 1070; pero en la jamba izquierda de la gran puerta de ingreso, hay una inscripción que dice: Tulgas 1084. El ábside es grandioso; está sostenido por elevadísimas columnas y dividido horizontalmente por bandas de billetes; sus muros fueron rasgados por dos hileras de ventanas con molduras cilindricas que descansan sobre ricos capiteles. Más alta aún, á modo de coronamiento, cubierta por moderno tejadillo que la resguarda de goteras, se alza la ochavada cúpula. Torres cuadradas en los ángulos del edificio, otra altísima del homenaje, todo el recinto defendido por nueve cubos con saeteras, componen una masa grandiosa, severa, imponente, á pesar de que la ruina y I03 hombres las han dejado en estado muy lamentable, y aun las han desfigurado; dos torreones guardan la entrada, y enfrente, aislada, una torre cuadra da sirve de atalaya. En el atrio anduvo el siglo x v i i quizá allí emplearon los sillares que faltan de la muralla; una cofradía, sin consulta previa, dispuso que en aquella parte se construyera un refectorio, para el cual truncaron el gran arco de la puerta principal, sencillo de línea, cortado á bisel, que descansa sobre columnas yuxtapuestas con capiteles; rompieron la estatuaria del bajo relieve que representaba á Jesús bendiciendo á Arranque del ábside eicterlor.