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mmí ER EKsmn PAGINAS FEMENINAS CRÓNICA DE P A R Í S MlEíCOLES 7 DE JUNIO C i e m p r e que visito un gran taller se me figura que la fantasía de los modistos ya n o puede crear nada nuevo sin hacer un cambio radical de estilo; pero hasta el presente, siempre me he equivocado. Confieso sinceramente que ahora deseo y conmigo muchas personas de buen gusto) que u imaginación no se detenga en la carrera em) rendida por el camino de las extravagancias (de nal tono) porque como la esperanza es lo último lue se pierde, yo cifro la mia en la confianza de ue al final de esa vereda estrecha y tortuosa, donde tantas veces han tropezado y caído, encuentren campo ancho y abierto que les ofrezca ideas nuevas para descansar de las fatigas pasadas. Si mi esperanza se realiza, ya serán pocas las horas malas. El verano se llevará estreche. ees y flojedades, y para el próximo otoño un cambio total de la moda nos ofrecerá algo muy bonito. Los artistas piensan como los políticos. El otro día me decía uno, quizá el único que no va con la corriente: E s necesario dejarlos llegar hasta el final, que el público, harto de excentricidades, venga á mí, y entonces mis modelos, con su exquisita elegancia, serán unánimemente proclamados. Los vestidos, por el momento, hasta que llegue la reacción deseada, siguen siendo estrechos por abajo y anchos por arriba. Le rcve du jour es abolir los cinturones. Las faldas, en un costado ó en el centro, todas se abren sobre otra í a l d a de distinto color. Un detalle nuevo y bonit o l empiecement del delantero sube hasta descansar sobre los hombros, y la parte superior de las mangas parece hecha de un solo pedazo desde el cuello. Se ven muchos inenos cuerpos sin cuello casi todos lo tienen de tul liso ó point d esprit. Hará los taiUeurs, además de las telas de dos caras, se usa con preferencia a ninguna otra el si rah á grosses cotes, más nuevo que el liberty y de mejor resultado. La mezcla del bolero y el estilo Directorio no ha tenido éxito, sin duda por ser indispensable una figura especial para llevar esa toilette. Las mangas muy largas, con vuelillos de encaje que casi cubren la mano, incluso en las blusas de batista. Antes de terminar diré algo de sombreros. Ya he descrito le bonnet drapé, la toque ligera, adornada con un gran lazo ó fantasía de pluma, tan piramidal, que sólo la aparición de coches abiertos la ha permitido alternar con sus compañe- r o s pues es tal su elevación, que dentro de la berlina no era posible colocarla. Los sombreros, chiquitos, verdaderas monadas que recordaban los grandes, pero reuniendo la gracia de que aquéllos carecen. Las enormes pamelas de ala plana, muy atractivas para la gente joven, y esos otros en forma de ca: eruza, también muy originales. Después de todo esto, se presenta ahora una nueva forma, de dimensiones colosales. Por delante tres plat, recuerda los cascos romanos, avanzando sobre la frente; luego, al ala, bastante ancha, se añade una copa, colocada hacia atrás, completando la línea fuyante el adorno, que parece querer escaparse. Su perfil es extraño y deroutant; pero como se atreverán muy pocas á ponérselo, es probable que llegue á ser consa- grado por la suprema elegancia. L a s cintas vuelven á recuperar su puesto, sobre todo en los sombreros de mañana. Las flores siguen la fantasía de la estación, y son gigantescas ó liliputienses. El término medio no se admite. CONDESA D A R M O N V I L L E LA PRIMAVERA EN EL JAPÓN C a Hurd Saku (la primavera ha llegado y los cerezos están en lior) Estas palabras sagradas son las que brotan irremisiblemente de todos los corazones japoneses. Con estas palabras se canta, se ríe y se llora. Con ellas se saludan los que se encuentran, y sin ellas no habría poesía en un país donde todos nacen poetas. Esa frase significa el aleluya de las almas japonesas; el aleluya que entonan en cuanto aparecen L s primeros capullos entre el verde brillante de los árboles, en el escondido valle, en la pradera, en la falda de la montaña, en las proximidades de los volcanes, en las puertas de Tokio ó en las playas del mar violáceo, desde el cabo Soya á Tokouno Sima, de Yokohama á Nagasaki, de un extremo á otro del archipiélago, conjunto de 3.800 islas que forman el Imperio del Sol Naciente. La primavera en el Japón, lo mismo que en todas partes, representa la fiesta de las flores, desde la que nace escondida entre la hierba hasta la que se yergue altiva en los jardines. Tienen una variedad tan extraordinaria de flores que sólo viéndolas es posible convencerse de su existencia. En el campo se encuentran verdaderas maravillas, con una exuberancia de color sorprendente. En la época de las peonías la gente acude casi en