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mmí Emm (smn PA. G 1 NAS FEMENINAS CRÓNICA DE P A R Í S MlFSroi. ES 31 DE MAYO j a moda de este año, e s bonita ó fea? La evo lución, que ha concl uído por destruir todo lo que admirábamos no hace mucho tiempo, ¿se puede considerar como un éxito ó como un fracaso? i. a pregunta parece difícil de contestar, y, sin embargo, no lo es. Un artista, ciíyo talento está unánimemente reconocido, á la par que su buen gusto, afirmaba (yo creo que de buena fe) que nunca le habia parecido la moda tan graciosamente atractiva como á la hora presente. Enfrente al juicio de un artista aparece el de la mayoría de las personas competentes en esta ir. ateria. Todos la encuentran incorrecta y sin gracia. Por cualciuier lado ciue abramos un periódico de modas encontraremos exclamaciones parecidas a éstas: ¡E s horrible, antiartístico y ridículo! Ninguna mujer realmente elegante podrá ponerse esto! Ante dos opiniones tan diametralmente opuestas, sin vacilar he formado la mía. El artista, que, como es lógico, lo mira todo bajo un aspecto ideal, deja á su imaginación crear una mujer onjunto de perfecciones, la reviste con arreglo á la más extravagante fantasía y su lápiz la traslada al papel (de donde no se mueve) Los demás tratan de copiar real y positivamente lo que el artista aconseja, y tropiezan con estas dificultades. Las altas y delgadas parecen un paraguas dentro de su funda; las que han dado el primer paso hacia fembonpoint, nos hacen pensar en esos globos de papel que se infian colocando debajo una esponja con espíritu y que representan un muñeco muy gordo por el centro y estrechito en la base. Esto considerando la moda artísticamente y descartando las consideraciones que su inadmisible incorrección me sugiere, por estar segura de que mis amables lectoras no la aceptan sino después de muchas modificaciones. P a r a las que, como yo, aetesten las estrecheces, tengo una buena noticia. E s ca: J seguro que un gran cambio se aproxima. El insucces éclatant de la jupe- culotte ha hecno revivir los modelos de la última temporada, y es imposible que los modistos, viendo la tendencia del público, no creen algunos modelos inéditos para le plein eté, volviendo á las faldas amplias. E s muy bonito para los vestidos de muselina estampada, que alguien ha llamado sourires d été, hacer una falda de seda cubierta de gasa blanca, con un vuelo razonable, y encima la muselina estampada, li i: erame nte fruncida en la cintura y bordeada con un fleco ó bordado de cristal para que pese. Las telas de dos caras siguen siendo las favoritas, y como los caprichos de la moda son tan intransigentes, no tolera los géneros de un solo color, y cuando no son de double face, es preciso si- mularla, uniendo dos colores que armoaicen bien Los azules en toda su escala, y los verdes combinados con azul ó negro, son la última palabra de lo chic. El rojo, que apareció demasiado pronto, ha caído bajo el dominio de las casas de confección, con un éxito colosal entre toda clase, de clientes, lo que significa el inmediato abandono de las verdaderamente elegantes. El azul y verde, en cambio, están en su momento de mayor apogeo. Hasta cerezas de terciopelo verde se hacen para adornar los sombreros. Creo oportuno advertir, á propósito de los colores, lo que tantas veces he dicho refiriéndome á las hechuras: el buen gusto debe huir de las excentricidades del momento y adoptar aquello que esté en armonía con su figura y con su clase de vida. Hasta que aparezcan los modelor, sensacionales; esperados con impaciente curiosidad, la mayoría sigue siendo partidaria de la dobl. túnica, la cuai servirá de bonito pretexto para colocar guipures y broderies. Casi siempre se hacen abiertas por un costado, poco ó mucho, según el capricho de la que lo elija; pero, invariablemente, son de una tela más consistente que la de la falda. E s decir la inversa de lo que se hacía este invierno. Aquello era más lógico; sobre una falda de terciopelo, la túnica de seda sobre seda, gasas y tules; pero ahora he visto sobre un vestido de liberty la túnica de grosse ser ge, y sobre otra de crespón, la túnica de otomán. Los talles siempre altos Imperio, con tendencia á bajar un poquito, sobre todo en las toilettes habillées. CONDESA D A R M O N V I L L E LAS almanaque E l de guardar PIELES nos recuerda que ha llegado la hora las pieles, y aunque la temperatura nos aconseja que no nos separemos todavía de las dulces y cariñosas compañeras que durante el invierno nos han resguardado de los rigores del frío, por si alguna vez se presenta el calor, voy á explicar cómo deben guardarse para evitar que la polilla las estropee. Lo primero y más esencial es limpiarlas bien con una mano de mimbre hasta que desaparezca todo el polvo. Si son pieles delicadas, como armiño, marta, chinchilla ó nutria, debe envolverse la mano de mimbre en un paño que suavice los golpes y evite que la piel se corte. Después, con un cepillo fino, mojado ligeramente en gasmine, se frotan muy despacio, con objeto de quitarles la grasa que de ellas mismas se desprende y la adquirida en el roce constante con el cuello y la cara. Generalmente se usa brillantina en el pelo, y tanto ésta como los polvos perjudican mucho á las pieles. Una vez que se tengan completamente limpias, se corta en pequeños pedazos un pliego de papel de hilo, se empapan en aguarrás y se colocan, después de secos, sobre la piel y entre todos sus dobleces. Luego, cada una por separado se envuelve en papel -5 6 7 8-