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LA EXPOSICIÓN DE SOROLLA EN CHICAGO Y SAN LUIS TAON Joaquín Sorolla y Bastida es uno de los más diestros magos del pincel. El extranjero lo conoce y lo aprecia ya, particularmente Francia y los Estados Unidos de América, pues en 1900 exhibió en París varias obras que la más descontentadiza crítica no pudo menos de alabar con unanimidad; y ya se rías. Pero la colección se fué desmoronando entre las manos de ávidos aficionados y el feliz pintor tuvo que regresar á España para rehacerla. Ha regresado este año á América fiel como un buen español á la palabra dada, y él Art Institute de Chicago tiene las primicias de esta nueva Exposición, colocada, como la antecedente, bajo los auspicios dé la Hispanic Society. No serán inútiI e s unas palabras sobre esta Socied a d. Fundada en 1904 con el propósito de propagar en los Estados Unidos las ideas, el arte, la cultura de la península entera, posee en la ciudad de Nueva Y o r k un hermosísimo edific i o e nriquecido con obras de arte salidas t o d a s de m a n o s ibéricas: cuadros del Greco, Velázquez, Mu r iUo, Goya, Snrolla, Zuloaga; dibu j o s originales de Daniel Vierge (Urrab i e t a) medallas, armas y documentos autógrafos; sin olvidar una biblioteca de más de setenta mil l i b r o s castellanos, e n t re los cuales figuran ediciones antiguas de un valor inestimable. Las telas que el maestro nos enseña este año se pueden dividir en var i a s c ategorías, pues la multiplicidad de géneros á que se dedica con igual éxito es una d e las más notables características de su genio. Retratos primero: el de S. M, cl Rey, ofrec i d o por Alfon ¿0 X H l á la Híspanle Societv; el- d e S M i a Reina; retratos de miembros de la familia del pintor y de pers o n a s céleCristóbal Colón saliendo del puerto de Palos el 3 de Agosto de 1492. bres ó influsabe que hace dos años sorprendió á Nueva York con yentes de su tierra. Luego, estudios de carácter: pesuna serie de deslumbrantes cuadros expuestos en las cadores valencianos ó vascongados, campesinos de la galerías de la Hispanic Society. El efecto fué prodi- vieja España. Después, esos deliciosos estudios de nigioso y general el entusiasmo. Otras ciudades ameri- ños á la orilla del mar, en los cuales se deleita ese canas se disputaron la honra de su visita; numerosas amante de los libres espacios y del sol ardiente de su escuelas de arte imploraron las lecciones del maestro patria. Los cuadros suman cerca de doscientos y van sus y varios Museos pusieron á su disposición sus gale-