Patrocinado Por:

Volver

Resultados de la búsqueda

Resultados para
¡Un fenómeno, un fenómeno! -gritaba Pedrito con sal ática. -Primero la cuarteta y después la teta. -Pero ¿eso puede ser? -observó doña Augusta. ¿Por qué no? -dijo D. Juan. -Mire usted, por el cordón... -Pura, no atiendas aquí. Dialoga tú con Pedrito de las niñerías de ustedes. -Verá usted, pur el cordón... -i El cordonazo! -Pedrito, no interrumpas ni lo eches todo á broma. -Bien, no continuaré. Basta con que usted sepa que ahora mi Crispinito lo ha confirmado todo; él fué, sin duda, el autor del antojo y de la poesía. Su manjar predilecto es el chocolate. Y en cuanto á las cuartetas, que diga ésta lo que hace. Por las puertas y paredes, al lápiz y al carbón, en todas partes versos. No se me olvida éste que le hizo al aguador porque derramó la cuba: Ten cuidado cuando eches el agua en la tinaja; que el agua, aunque no manche, moja cuando se derrama. -i Qué observación! -Y con ocho años no más. -Mire usted, mi hijo Pedrito- -dijo doña Augusta al oído de D. Juan- -no hace ni dos meses que está en la notaría y ya puede decirse que tiene la carrera. La pobre señora cree que se va de escribiente á notario como de la infancia á la adolescencia. -i Pedrito I -Mande usted, don Juan. ¿Q u c es una hipoteca? -Hipo... -Don Juan, que tiene hipo- -observó un autor cómico de esos que, aunque no quieran, tienen que decir gracias porque el manantial brota. -Hipoteca es un documento que se extiende en papel timbrado. ¡Muy bien! -i Qué definición tan nueva! ¡Y tan exacta! -Ven, hijo mío, dame un beso. ¡Y con quince años nada más! Puede pasar que emigren miles de trabajadores y que no haya cultivo técnico en las tierras de España; pero que nos invada la vejez infantil en todo orden de cosas, ya humano, ya divino, eso es insoportable. Hay un niño en mi calle que ha trazado el itinerario para ir directamente desde Melilla á Tafilete sin disparar un tiro. El suprime todo instrumento que produzca detonación; y una vez en Tafilete, la conquista de Marruecos es cuestión de tres horas y de siete palabras. El padre de este chico tiene grandes esperanzas en el proyecto de su vastago, y ya está haciendo babuchas- -como quien pica papelillos- -para vendérselas á los moros el día de la dominación. Y a los niños no juegan ni al trompo, ni á la tala, ni remontan las cometas, ni hacen de perros- liebres. Yo he contemplado una tarde á unos cuantos angelitos que me dieron qué pensar. Uno estaba escribiendo frente por frente de un sauce; otro, con un espejilio y unas tijeras de bordar, se recortalja los tufos, ü n chiquillo de diez años desizaba una carta en la mano de su futura, por detrás de una señora; otro, en pie, quieto, absorto, contemplaba una violeta mecida por la brisa. Y me preguntaba yo: Señor, ¿adonde vamos con una generación que nace sin niñez y crece sin juventud? Una infancia sin mocos y sin sietes en los fondilos, es una infancia muerta. ¡Dios mió, no nos conduzcas, en un salto mortal, desde el claustro materno á la celda del campo santo! JOSÉ MAUIA MAGIAS. I) c nuestro Concurso de cuentes. T. eiuEi: Tabeada.