Patrocinado Por:

Volver

Resultados de la búsqueda

Resultados para
PRECOClDADES I J AY niños que revelan desde el claustro materno hecho un verso. No tiene idea de la rima. Nunca ha aptitudes excepcionales. hablado más que en prosa... Y hay padres bondadosos, si que también pueriles, -Siga usted, siga usted. que confían ciegamente en la precocidad de sus hijos- -Conque una noche... ¿Te acuerdas? y deducen de tal fenómeno la futura felicidad de! -i Juan, por Dios! precoz. -Vamos, doña Concepción, que le gusta á usted el Don Juan Pérez y Fernández habla de su Crisrecuerdo. pm- -una criatura de ocho años, con la dentadura -Cállate, Pedrito. completa- -verdaderamente obsesionado. ¡Silencio... Eran las doce. -Miren ustedes- -decía la otra noche en una re -Las doce menos cinco, Juan. unión de confianza, -es un caso patológico. -Justo; que mi reloj estaba adelantado. Eran las- ¿Pato... qué... -objetó doña Augusta, viuda del i doce menos cinco del 7 de Enero de 1901. concejal X, madre del joven Pcdrito, y casada en -Don Juan, con permiso de usted; yo he leído ese segundas nupcias con un rico confitero, por lo cual comienzo en alguna parte. era llamada la señora de X +i. -Cállate, Pedrito, sí; en la primera entrega de -Pato lógico- -la replicó Pcdrito, joven gracioso, cada novela de Luis de Val. sangriento, en el sentido chistoso del vocablo, y ya- -Se prohibe la sátira. hijo de un concejal. Y las interrupciones. -Patológico- -siguió el papá; -porque de otra ma- -Continúo; á dicha hora, observo con sorpresa Viera no se explica. A los cinco meses de existencia... que se Mncorpora ésta en el lecho; mira hacia el mos ¿Comprcndeu- ustedes? j A los cinco! Cuatro antes de quitero color de rosa pálido, que estaba recogido sonacer... bre la cabecera con un cordón, granate por más se- -Basta, don Juan; comprendido. Mire usté el ros- ñas, y dice tiernamente: tro, de Purita como una guinda madurada. Juan, yo siento molestarte; -Bueno; pues así dio muestra- -continuó D. Juan, pero, con gran alegría, entusiasmado- -de una precocidad sin precedentes. ahora mismo tomaría- -Cuente usted, cuente usted. una onza de chocolate. Purita miró á Pedrito; Pcdrito miró á Purita y los dos se encendieron y casi se incendiaron. -i Qué barbaridad! -Estaba mi mujer... ¡Qué atrocidad! -i Por Dios, Juan! ¿Vas á contar lo de la espon -i Qué prodigio! taneidad poética? -le objetó amorosamente la afor- -Pues hubo más: su voz, la voz de mi señora, te tunada madre de Crispín. nía otro timbre, nunca oído ha. ta que habló mi Cris- -Ya lo creo. Verán ustedes: ésta, en su vida ha pin. Yo creo que fué Caspm el que cilio la cuarteta.