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1 1 sTEDES señores del Jurado, se echarán á temb! ar al leer el título, creyendo que les voy á colocar algún chistecito á costa de los Rej es Católicos ó del pobre chico de las de Boabdil, ó á sacarle, en fin, la punta á aquello de Tanto monta, monta tanto... Pues no, señores, no se asusten, que no soy yo capaz de hacer un chiste y menos si ha de ser á costa de los difuntos. Esta conquista de Granada es simplemente una conquista amorosa de mi buen amigo Pepe Granada, que no tiene que ver con los moros, ni tiene nada de particular como conquista, ni otro interés para mí que la manera ingeniosa que ha empleado para darme cuenta de su aventura, y ha sido la carta que luego copiaré y leerá quien para ello tenga valor. No sé si ustedes le verán la punta, pues suele suceder en estas cosas que lo que á unos parece graciosísimo, á otros no les hace maldita la gracia: im pobre señor, pongo por caso, va por la calle y tiene la desgracia de tropezar y caer al suelo; el público suele reírse instintivamente, como si aquello fuera un chiste de los Quintero, y aun suele aumentar la risa la natural indignación del paciente. En el teatro, en cambio, sucede lo contrario: está el autor, nervioso, en la primera caja, anticipando sonrisas al chiste que viene, y cuando lo sueltan, el publíquito ni siquiera lo toma en cuenta. Acaso me suceda lo mismo con la carta de mi amigo. Es él uno de esos que llaman en nuestra sociedad ií muchacho conocido; esto quiere decir que no tiene personalidad propia, que es persona decente (de la familia ya no se responde) que viste bien, no baila mal, juega al hridge y conoce bastante gente. Y, hecha ya su presentación, vean ustedes la anunciada carta (que parece escrita por Monte- Cristo después de cenar en casa de Squilache) en la cual me cuenta su conquista y me anuncia su boda, hablándome de paso de ese todo Madrid que él conoce, y en la que- -cosa rara- -no se critica á nadie Querido amigo: Has tenido la Bondad- Keal de escribirme una Cartayna muy ingeniosa, con tu estilo siempre Campo- Ameno, quizá por lo mismo que es tan Campollano, y con ésta correspondo. Yo, desde que salí de Casa- Madrid para hacer mi acostumbrada tournée, lo estoy pasando en GarciGrande, sin salir de aquí. Salí de mi casa al Alburqucrque, sin pensar adonde iría á parar, y, metido en el tren, corre que Corres por la Viamanuel alante, no acababa de decidirme. Después de tomar la Caracena que sirven en el dining- car (esto es muy elegante) -y digo cara porque era muy Matamala, exceptuando el Chan Tilly y el Xeres de los Cabulleros, y me costó un puñado de Peñaplata, -me acosté en uno de los Catres del sleeping. Desperté al Alba y vi que estábamos entrando en Álava; no se veía ya aquel suelo castellano lleno de Roca; allí todo era Pradoameno, y desde el tren era la Vistahermosa. Seguí hasta La Frontera, y al Finat vine á parar á Biarritz, donde he alquilado una Villamediana (ni muy lujosa ni muy modesta) Es una CasaBlanca en medio de un Campo- fértil; desde mi cuarto tengo una Vistahella, pues diviso, casi enfrente, la Villamagna y la Villasinda, que son preciosas, y, algo más lejos, la Bellamar; es mi mayor encanto i cragtia todo el día. Por mi buena Estella, han Benidoleig de temporada y viven cerca de mi Casa- Montalvo Dos Hermanas muy guapas de La Habana, que van á dar un Bailen y me han invitado. He hecho la conquista de la Villamayor de ellas, y Crens que me Amaya, aunque al principio se hacía la Stiecí. 3. mis requerimientos; pero no hay Torre que resista á la constancia, y al Sesto envite empezó í ceder, con que ya La Victoria es mía. Este triunfe. me Aliaga y me conviene, porque ella es rica y á mi apenas Magued a mi Real. Como son muy. deportivas, solemos ir de excursión al Castromonte ó á Los Llanos, ó, en fin, á una Laguna Deleitosa que hay cerca de aquí; también heirios visitado una Mina y unas Salinas. Con esto nos pasamos el día juntos, y el asunto Andaya muy adelantado. Yo he perdido la Chávela por ella, y como le lie caído en Gracia- Real á la madre, no encuentro dificultad ni por la Híjar ni Polavieja. Sin embargo, para llegar á hacerla mía, Abrantes que hacer Mérito, porque ella es una Santa- Genoveva; quiere saber si soy buen Chico de Gusmán y no le basta La Garantía de mi palabra. Tengo la Buena Esperanza de que, poco á poco, Bayamo interesándonos los dos. Mesa de Asta llegar á la ansiada Unión de Cuba. Siempre fui yo un Tenorio; pero, ¡Re quena I. esta vez he achicado al Sacro Romano Imperio, porque esto sí que ha sido z ini, vidi, vid. Que una mujer se rinda Uceda á mis miradas, es corriente; pero tener tan pronto Granada la voluntad de una americana para hacerla Fuentidtieña mía y llevarla á la Valdeiglesias, no lo esperaba tan pronto. Comprendo que casarse Atares la voluntad de un hombre; pero no es más Maluque quedarse soltero, sin más Lus que la de la Luna. Por lo demás, vamos á ser muy Sanfelices, porque ella va cayendo en mis Mailadas át tal manera, que acabará por mí más Localclli que una Cabrifiana. Para acabar de convencerme tiene un auto de no sé qué Santamarca y un Troncos o de caballos Superunda. Y á mí me Sobradiel con el auto. Así es que, amigo mío, Luque te deseo es suerte como la mía, Y ya que te he hablado un poco de casi todos mis amigos y anunciado mi boda, te dejo por Hoyos. Ya sabes cuánto te Real- Aprecio y que es tu Mejorada amigo, Pepe Granada. De nuestro Concurso. I, enia: High- life ADOLFO F E S S E R