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mmudER mm H Si se quiere hacer sumamente sencillo puede adornarse con una banda de crin negra, bordeada ó listada de paja coral, colocándola alrededor de la copa y haciendo un lazo en el lado izquierdo pero si se desea que resulte un poquito más de vestir, convendría ponerle flores. ¿Y cómo se colocan? preguntará la simpática lectora, novicia en el arte. De un modo muy sencillo. En las tiendas de adornos venden las guirnaldas armadas y los ramos también. Se compra una guirnalda de grosellas, geráneos ó amapolas, que por sí solas se colocan, y un grupo de las mismas flores, ligero y esbelto, se levanta sobre el lado izquierdo, imprimiendo al sombrero un sello de buen gusto. Por último, se forra con tafetán blanco, y la que haya tenido ánimo de seguir mi consejo, lo usará con la satisfacción de ser obra suya y haber gastado muy poco. La verdadera economía no consiste en privarse de las cosas precisas, sino en procurarse hasta algo su Dcrfluo por poco dinero. (aquí espero que no suceda) gracias á los progresos del feminismo, nadie se sorprende de nada, y es muy corriente que las señoras fumen entre amigos íntimos, y hasta en la calle. Esto justifica las innumerables monerías que exhiben en sus escaparates las mejores joyerías en todos los artículos indispensables á un fumador, uniendo á lo práctico detalles puramente temeninos, como, por ejemplo, colocar un espejo dentro de la petaca de oro esmaltado, con cifras en brillantes. Al lado de estos objetos, verdaderamente suntuosos, se ven otros menos costosos, pero no menos bonitos. El más original, y á la vez más completo, es de plata martelee; una petaquita pequeña, capaz de ocultar bajo la luna biselada que cubre una de sus tapas seis cigarrillos hechos con tabaco de Oriente, y en el otro lado, un diminuto encendedor y una cajita con gotas de menta, para que la fumadora se perfume la boca después de fumar. F ara los fumadores de ambos sexos (en París) se puede recomendar las boquillas higiénicas, compuestas de dos piezas distintas: una, de plata, destinada á sostener el cigarro, y la otra, que se mete en la boca, de la parte transparente y hueca de un extremo de las plumas de ave, la cual debe tirarse al concluir cada cigarrillo, para evitar en todo lo posible los estragos de la nicotina, que es de lo más perjudicial para la salud. Estas boquillas de pluma se venden á precios muy reducidos. Deben tenerlo en cuenta las señoras cuando llegue la ocasión de hacer un regalo á sus padres, maridos ó hermanos, puesto que mis lectoras creo que no las necesitarán. DE TIENDAS eran H ce algún tiempo por un juzgadas sin indulgencia las mujeres que capricho fum. aban un cigarrillo turco delante de gente. Hoy, en Francia mUEBLBS MODERNOS Lavabo elegante y práctico, mesa de noche y silla del ñiismo tipo, para alcoba de soltero.