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m Mjj En íEKsmn PAGíNAS FEMENINAS CRÓNICA DE PARÍS MIE COLES I O DE MAYO 1 ógicamentc tenía que suceder; ya nadie habla de la jupe- ciüottc. Pasó sin dejar tras de sí más que el recuerdo de una visión desagradable, aunque los modistos se empeñan en que su aparición influya algo en las modas de verano. Su deseo, como tantos otros, fracasará. Las telas ligeras y transparentes no se prestan á la estrechez exagerada, sino que, por el contrario, necesitan amplitud para lucir su vaporoso tejido. CONDESA D A R M O N V I L L E E n Inglaterra se ha prohibido de Real orden la falda enfravée. Lord Spencer ha comunicado á los modistos del West E n d que en las ceremonias de la Corte no serán en lo sucesivo admitiLA V E R D A D E R A das las damas que lleven falda entravée. ECONOMÍA E n la circular se les encarga que notifiquen el acuerdo á sus clientes. W o y se me ocurre proponer á las lectoras de esta U n a de las razones de esta extremada severisección que prue 1) en á ver s ¡aciertan á hacer un dad es que con esa clase de vestidos no se pue- sombrero. Con la clase de vida actual, casi es imposiden hacer reverencias profundas. Además, pare- ble pasar la temporada de verano con dos, y como ce que el deseo expreso de la reina María, que sus precios son cada vez más inabordables, en muconsidera inconveniente la falda tan ajustada, ha chas casas constituye un verdadero conflicto resolver decidido á S. M. británica á prohibirla en la el problema de ir bien vestida y gastar poco. La úniCorte. ca solución es comprar los sombreros de vestir y haBueno sería fijar nuestra atención en este he- cerse una misma los de diario hasta que la práctica cho, y evitar que algún día tengamos que sufrir permita hacerlos todos. la dura lección que el Rey de Inglaterra ha dado Para facilitar el primer ensayo voy á indicar el á sus correctísimas subditas. medio de hacer uno de paja color de coral y negra. El estilo morisco, con arabescos y colores viPrimero hay que armar una forma de alambre con vos, intenta reaparecer. El Imperio domina, mezclado con algo muy parisiense; pero es preciso arreglo á las siguientes medidas: Hueco de cabeza, 50 centimetros: delante, ló; cosrecordar que este género de vestidos sólo contado derecho, 16; detrás, 17; costado izquierdo, 20; viene á las delgadas. Casi todas las faldas están fendites por un cos- circunferencia exterior, 100. Para darle más consistado, dejando ver la soiis- jupe, de género y color tencia conviene pasar dos alambres todo alrededor distintos. Se presta á bonitas combinaciones con del ala, entre el borde interior y el exterior, cuidando de doblar bien todos los alambres, aplastándolos con telas rayadas, moteadas ó de doble cara. E n este género se hacen encantadores petits un martillito para que no rompan la paja. La copa, taüleurs de satin drapé, azul de un lado y blan- armada del mismo modo, tiene 11 centímetros de alco pekiné y azul del otro. La falda de encima, tura, 22 de diámetro de detrás á delante y 20 de deque es pekinée, descansa sobre la de debajo, he- recha á izquierda. cha por el lado liso, y el paño de detrás se vuelEn seguida se procede á forrar separadamente copa ve formando dos solapas, más anchas al borde y ala de paja, empezando por el borde exterior del que en la cintura. ala y por la parte de detrás, cuidando de que la miL a chaqueta, de talle corto, tiene toda su origi- tad de la pkita sobresalga del alambre. Se van conalidad en la colocación de la tela, combinando siendo unas sobre otras en forma de espiral, sin las rayas de diferentes modos. Las solapas y las carteras de las mangas son de una pieza, vuel- preocuparse de que, como el ala no es regular, la parte más grande quedará sin cubrir. Ese pedacito se tas de manera que resulten todas azules. O t r o modelo muy raro es de marquisette, de cubre con pleitas sueltas, rematándolas separadamenuna pieza, con bolero muy corto de encaje y faja te. Después, en la misma forma, se forra el ala por debajo, sin más diferencia que ésta. Al llegar á la de tul argenté. Los gabancitos cada día son más cortos, ador- quinta vuelta de paja coral se empalma la negra, conados con cuellos y vuelillos de batista bordada siendo otras cinco vueltas, y luego se prosigue con la ó incrustada. E n la espalda tienen trabilla, como roja hasta el final. los gabanes de hombre. La copa, toda de paja coral, se empieza por el cenU n a bonita idea para que la figura resulte es- tro, formando una pequeña escarapela, y una vez fobelta con la toilette I m p e r i o desde el escote se rrada se une al ala, levantando ésta por delante cinco deja caer algo así como un delantero de encaje, centímetros, y por el lado izquierdo, ocho. gasa ó tul metálico, recogido al borde de la falda con una borla. E s tan gracioso como la pctite basque que algunas casas colocan en la espalda de sus modelos para interrumpir la monotonía de los trajes Imperio, que casi todos parecen iguales. Ya que las hechuras no dejan ancho campo para la fantasía, on se rettrapc, cuidando mucho los detalles, al parecer insignificantes, y, sin embargo, muy interesantes para el éxito de una toilette.