Patrocinado Por:

Volver

Resultados de la búsqueda

Resultados para
UN CINEMATÓGRAFO ECONÓMICO el cinematógrafo ardesenvolvimiento de una C uando asistimos ensobre el blanco lienzo, somos víctimas de una escena animada ilusión óptica, ó, mejor dicho, de una serie no interrumpida de- ilu, iSÍones ópticas. Vemos, por ejemplo, á una persona hacer un movimiento cualquiera; pero hemos visto las distintas fases de aquel movimiento. En nuestra retina persiste du rante lunos instantes cada una de estas imágenes, y al desaparecer va siendo substituida por la inmediata, y así nuestro ojo recibe una sensación de continuidad y ve moverse, verdaderamente, a l a persona representada. Estas nociones lelementales- bastan paraÚa construcción de un cinematógrafo casero, que resulta muy económico. Primero hay que hacer el soporteKfigu ra I) cuya sencillez casi ahorra su explica y ción. Una tabla donde se coloca un bastonci to de madera, bien sujeto, para que no vacile; á cuyo extremo se sujeta otro, también fuer- temente, de unos 30 centímetros de largo. Este debe ser cilindrico y ha de estar un poco adelgazado por uno de sus extremos. Luego se construyen dos circunferencias de cartón de igual tamaño, procurando siempre que sea del apropiado para l soporte. Uno de estos cartones lleva una pequeña abertura en la parte superior, y se coloca, fijo, en el extremo más ancho del bastoncito cilindrico. En el otro extremo se coloca la otra circunferencia, de manera que pueda girar libremente, pero sin salirse de sif j o, para lo cual conviene sujetarl i or detrás con un cartoncito. Véase la figura número 2. Fig. 2. En esta circunferencia es donde está el cinematógrafo, propiamente dicho. Lleva en su parte superior una pequeña franj y. en. ella los distintos momentos ó fases 1 S 6 de una escena ó de un movimiento cualquiera. Véase, la fagura número 3, que puede servir de modelo ó de indicación para hacer este cartón y la franja correspondiente. Construidas las distintas partes del cinematógrato y colocadas en sus sitios respectivos, el manejo es sencillísimo. No hay más que mirar por la aberturita mientras se hace girar con cierta rapidez el cartón de los dibujos. Las distintas imágenes se van eslabonando Flg. 3. sucesivamente en la retina, y la ilusión será completa: estamos en un cinematógrafo de veras. La franja del cartón de los dibujos puede substituirse cuantas veces se quiera; es decir, podemos asistir á las escenas que se noS -ocurra con sólo ponerlas en la franja. Para ello, en vez de hacer varios cartones, nos bastará hacer las franjas sueltas y sujetarlas al cartón de cualquier modo, siempre que queden firmes y no se desprendan, al. dar le las vueltas. 167-