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MÚSICA FÁCIL C o i s aficionados á la música? Seg u r a mente. Y no sólo á oirla, sino á producirla; es decir, á tocar cualquier instrumento d e esos sencillos, y más ó Flg. 1. menos agradables, que venden en las tiendas de juguetes. Si queréis ahorraros los cuartos, y si queréis al mismo tiempo pasar el rato entretenidos, seguid las instrucciones y fijaos en los dibujos de estas páginas. Se refieren á la construcción de algunos pequeños instrumentos musicales, cuyo coste es insignificante. La figura i presenta una especie de salterio. No hace falta explicar cómo se arman las maderas que sostienen el teclado. En ellas se atan, bien sostenidos, dos bramantitos, en los cuales se colocan los cristales, atados á los bramantes con hilo para que estén fijos. Estos cristales se sacan de una vidriera rota y se cortan ccn un diamante. Un cristalero lo hace por unos perros. Coloqúese un cercho enun alambre i y á dar con él en el teclado Si puede ser con armonía, mejor que mejor. Flg. 2. El instrumento representado en la figura 2 es todavía más sencillo; pero no todos pueden hacerlo, por falta de materiales. Se hace con los tubitos de cartón que se emplean para mandar las revistas, periódicos ilustrados, estampas, etcétera, por el correo. Se preparan, se colocan de mayor á menor, como aparece en el dibujo, y ya está el instrumento, que se toca con una varita á con un martillito de corcho. También con los cartuchos de caza se hace un instrumento musical bastante bueno. Tómense cartuchos de distinto calibre, gradúense, poniéndoles dentro otros trozos de cartucho, uno, dos, tres, ó los que sean necesarios, y pegúense casi juntos en una tablita ó cartón resistente. Se toca pasándole de prisa por los labios, pues vie- -148 ne á ser como esas flautas campesinas que aún llevan los afiladores por Madrid (figura 3) El instrumento más fácil de todos es el representado en la figura 4. No hay más que coger un peine, cubrirlo con un papel de seda, acercarlo á la boca y tararear una pieza de música. Da una impresión muy agradable y admite las filigranas que quiera hacer Flg. 4. el ejecutante. El mismo efecto se produce atando al extremo de una caña un papel de seda y soplando por el otro (figura 5) P o r último, tomad un tubo de lata y cubridle con un trozo de pergamino, e n c u y o centro lleve un hilo encerado (figura 6) y tendréis u n o d é los instrumentóos q u e se Flff. 5. venden por Navidades en la plaza Mayor. Y eso que la música que se produce ti- rando del hilo, no es muy grata que digamos. Con la misma sencillez que este. último instrumento se puede construir otro, que también se usa mucho por Navidad la zambomba. Como puede ser de cualquier tamaño, sirve el tubo de lata que se quiera. Y en vez de poner al pergamino un hilo, como hemos dicho para el anterior, se le pone una caña bien sujeta. Es de suponer que alguno de los lectores, por no decir todos, habrá pensado alguna vez al tocar la zambomba delante de su nacimiento: ¡Este y chisme soy yo capaz de hacerlo si me apuran! Y ahora que ya está explicada la construcción de todos esos instrumentos, i ánimo, amiguitos, á practicarlas! Esta invitación no se refiere, naturalmente, á la figura 4, porque esa se hace en el acto, sino á las otras, que, aunque no difíciles, son más compHcadas. Y sobre todo, el salterio, que es el más entretenido. i Y qué gusto da tocar un instrumento construido con nuestras 1 propias manos después de los trabajos consiguientes I Flg. 6. -149-