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Córtese por esta r a. UN CAPITÁN DE QUINCE AÑOS sí como hay cuentos que parecen historias, por la realidad de su relato y la verosñnilitud de los detalles, hay muchas historias que parecen cuentos pfoducto de una fantasía exagerada. Esta historia del capitán de quince años, por ejemplo, parece una de tantas narraciones como se escriben para enseñar á les niños á tener valor y fortaleza ante los peligros y contrariedades de la vida. Pero no hay tal cosa. Trátase de una historia real y verdadera, que aparece consignada en íos anales de la Marina mercante americana. El niño- pu s niño era, como todo el que tiene quince años- -fué capitán de un barco y se portó como un hombre. Llamábase Joshua Barney, y era segundo marinero del SidHey, que había zarpado de Baltimore con dirección á Niza. En un. banco de Virginia quedó él Sidney encallado durante al- gún tiempo, sufríeiido varias y graves averías, que fué preciso reparar en el puerto de Norfolk. Mientras se hacían las reparaciones, el primer oñcial abandonó el barco, después de conferenciar con el capitán, y éste murió apenas recomenzaba el viaje, casi á la vista de Norfolk, dejando, á. Barney el mando y todas las responsabilidades. El muchacho, con ánimo esforzado, pudo salvar el Sidney, no sin grandes trabajos, y conducirlo al punto de su destino. Allí se; presentó al propietario del barco. -Soy el capitán de vuestro Sidney- -áV o Bz. rney, -que acaba de anclar en el puerto. ¡Tú! ¡Tú el capitán. de mi barco... ¡Tú, que eres un rapaz, que habrás visto ahora el mar por la primera vez! Y ál decir esto, el armador reía con incredulidad. Pero Barney le presentó la carta de navegación y le dio toda clasede detalles para convencerle. -i Por Neptuno que tu historia me sorprende! -repuso, ya convencido, el armador. -Y puesto que sabes cumplir tan arduos debe res, quedas hecho capitán efectivo de nuestra Compañía. Pocos días después, Joshua Barney salía de capitán efectivo á V emprender un nuevo viaje, que rindió felizmente no obstante lo di fícil y peligroso de la travesía. Esto pasaba el año 1714. Y en aquel tiempo, como se sabe, la raza humana era más fuerte que en nuestros días. -150- MABTA ESCENAS INFANTILES T U i L O A I. ID JL B CONTINUACIÓN Ae JULIO ¿Cómo? AMBROSIO Comiendo. JULIO Pues ea. A continuar el camino. AMBROSIO PERICO AMBROSIO Es decir, que hemos venido para que tú nos llevases al- colmenar los amigos, que tú. sabes que nosotros no sabemos el camino, y que nos dejas plantados y te largas... ¡Qué bonito! MARTA No; yo no voy con vosoíros. ¡Que no! Lo siento nfaníto; pero yo estoy desmayado, y en este momento mismo me acuerdo de que en la casa de mi tío Bernardino están de merienda, y tienen convidados á los chicos del notario. JULIO No nos dejes. AMBROSIO Yo lo siento; pero estoy comprometido á asistir a la merienda; lo había olvidado. PEEICO Chico, sé franco; ¡di que tratándose de tragar ya no hay amigos! AMBROSIO será tarde. Mientras llegas AMBROSIO Es á las cinco. JULIO No seas exagerado. Yo, sin ese compromiso, os hubiera acompañado al colmenar contentísimo. MARTA (Mirando su reloj. Son las cinco menos cuarto no llegas, AMBROSIO Ya vea que sin ti no vamos. JULIO Pretextas luego un olvido. AMBROSIO i Que no? En dos brincos mé planto en la carretera, y al pasar el cochecillo de los baños me coloca en el pueblo. PERICO Soy muy formal en rnis cosas, PERICO AMBROSIO Ya lo estamos viendo. Chicos, lo siento; pero no puedo, faltar. JULIO No habrá sitio, porque siempre viene lleno. AMBROSIO Yo me subo en el estribo, total, para diez minutos. Déjale, Perico. No le ruegues, que es en vano. Continuará, ui