Patrocinado Por:

Volver

Resultados de la búsqueda

Resultados para
NOTAS TAURINAS Abril de 1793, en la que se lidiaron 19 toros, que fueron picados por Bartolomé Padilla, Antonio Parra, Juan López y Laureano Ortega, y estoqueados por Josef Delgado, Yllo; Pedro Romero y Francisco Garzés. Por la copia, P. P CHANELA, en cuanto acabemos, ponga usted dos propios montados, uno para Lagartijo y otro para Guerrita, suplicándoles que vengan mañana á esa y que en mi nombre den su conformidad para celebrar una corrida en Madrid el próximo miércoles, en honor de los Reyes de Portugal. Diga usted á Lagartijo, ya que no puede ser con él, que yo, que nunca le he dado nada, á pesar de que conozco 1 o mucho que aprecia mi amistad, que en esta ocasión es cuestión para mí hasta de honra el que acceda á niis deseos y se presente á torear el miércoles. Creo q u e Lagartijo accederá á mis ruegos, que usted procurará secundar, influyendo por todos los medios posibles para decidirlo. Diga usted á Guerrita que creo que esta corrida corresponde á su fama, será honrosa para él y le agradeceré muchísimo qué me complazca, con lo cual complacerá á muchas gentes y de seguro á todos sus admiradores; añádale que la empresa, más que conforme, desea como yo que venga, en prueba de lo que le dirijo este ruego á presencia de Bartolo, que está aquí conmigo, esperando aceptación de uno y otro. Que mañana me dirá lo más pronto posible, para tirar los carteles y fijarlos. Diga usted á los dos que los toros que se lidiarán, y están ya adquiridos, son de Veragua, y, para que comprenda mi interés y lo grave del compromiso, que sepan que la corrida obedece al deseo mostrado por los Reyes de Portug; al de ver una corrida a la española. Para corresponder á este deseo, y siendo yo encargado de hacer lo posible, había que nacer lo mejor y esto no puede cumplirse sino con ellos dos y con la ganadería indicada. Que es preciso que los Reyes de Portugal y portugueses que los acompañan, que han venido soñando en ver una corrida, se vayan locos de entusiasmo y continúen soñando después con lo que han visto; en fin, éste es un caso de honra para ellos y para Córdoba. Ahora que ya sabe usted de lo que se trata, excuso decirle la urgencia de que adquiera la conformidad de estos diestros y envíen inmediatamente la noticia, porque el tiempo apremia y hay mucho que preparar. Creo que hablándole en mi nombre y diciéndole mi compromiso, Lagartijo no pondrá la menor dificultad y lo mismo creo hará Guerrita, sabiendo además que 1 a empresa lo d e s e a ¿Qué tiempo calcula usted necesario para tener contestación de ellos? Considero importante la clase de persona que vaya á llevar la comunicación; debe tener medios de decidirlos si se trata de un criado que va á llevar una carta, sin poder poner nada de su parte, entonces quizá sería lo más rápido que confiara usted encar- go para cada uno á una pareja de Guardia civil, de Caballería, porque esto le dará más importancia. Me dicen aquí que Guerrita está muy cerca de esa y que dentro de esta misma noche casi podría haber contestación. ¿Sabe usted dónde está Laqartijo? Entonces entiendo que esta misma noche cabe tener contestación. Que á los dos les digan que, aunque todo el Gobierno lo desea, soy yo, D. Francisco Romero Robledo, el. que se lo pide y el que está comprometido en esta cuestión. Dígales que siento interrumpirles el sueño esta noche con este compromiso; pero que, en cambio, también les pido y les agradeceré que lleguen á ésta el martes; que acepten el martes comer conmigo y que así el miércoles estarán en condiciones de hacer lo que ellos solos saben para que vayan tontos los portugueses. No hay que decir si aquel simpático político, al que llamaban el pollo antequerano, tenía buena muleta para convencer, pues del anterior texto se desprende que era imposible no acudir á su invitación en la, forma de amabilidad y coba fina en que estaba hecha. Indudablemente, aquélla misma noche llevaron á los diestros el encargo, pues he aquí las contestaciones de los dos: Primera. Hay un membrete que d i c e Rafael Molina, (Lagartijo) Matador de toros y ganadero. Puerta de Osario, 10. Córdoba, fí de Noviembre de 1892. Sr. Gobernador civil de esta provincia: Muy señor mío y de mi consideración más distinguida: He recibido su atenta carta de ayer, en la que me inserta la que lé dirige el Excmo. Señor Ministro de Ultramar, interesándome toree el miércoles en la corté en honor délos Reyes de Portugal. Siéndome su contenido para mí de gran valía y su amistad estrechísima, tengo el gusto de participarle á usted que puede desde luego hacerle presente al señor ministro que el miércoles próximo llegamos á la corte, para que desde luego pueda contar para todo y que queden satisfechas sus aspiraciones. No me encuentro muy bien de salud, pero hago un esfuerzo para complacerle y que comprenda que m i buena amistad con el es lo que me hace complacerle. Me repito de usted muy atento, affmo. amigo, s. s. q. b. s. m. Rafael Molina. Segunda. El membrete dice: Rafael Guerra (Guerrita) Matador de toros. Capuchinos, 10, Córdoba. RECUERDOS DE UNA CORRIDA CÉLEBRE MINISTRO ORGANIZADOR p n el número 36 dé Los TOROS pu- blicó un hermoso artículo El bachiller González de Rivera, en el que recordaba el entusiasmo que en el público despertó la llamada corrida de la Reina Amelia, que se celebró en Madrid el 16 de Noviembre de 1892. Hoy nos ocupamos también de aquella corrida, sólo con el objeto de copiar intere antes documentos que se relacionan con la organización, en la que tomó una parte activa, muy directa, un popular ministro, gran parla: mentarlo y personalidad saliente de la política española en el partido conservador. Se habían celebrado en Madrid, con motivo del centenario del descubrimiento de América, dos corridas históricas, en las que salieron á plaza nada menos que el Cid, pajes, heraldos, trompeteros, timbaleros, árabes, moros, cristianos. Guardia amarilla, tercios de Flandes, caballeros en plaza, pregoneros y toreros desde la época de Costillares hasta nuestros días. Más se acercaron las tales fiestas al ridículo que á otra cosa, y como llegaran los Reyes de Portugal, doña Amelia y D. Carlos, y manifestaran deseos de presenciar una corrida puramente á la española, se encargó de su organización el entonces ministro de Ultramar, D. Francisco Romero Robledo. El gran Lagartijo se había marchado ya á descansar en Córdoba, sin idea de torear al año siguiente más que sus corridas de despedida, y Guerrita, que sólo había tomado parte en Madrid en una corrida, el 6 de Abril, á favor de los inundados de Córdoba, pues no estaba bien con la empresa, también estaba ya en. su finca Cuevas Bajas pasando el invierno. El propósito del ministro era que toreasen- los dos, y he aquí la conferencia telegráfica que en la noche del 12 al 13 de Noviembre celebró con el gobernador de Córdoba: Presente el Sr. Romero Robledo. i Están Cárdenas, Lagartijo y Gue (Sin duda la contestación, respecto los diestros, fué negativa, pues así se deducé del siguiente relato. Necesito que esta misipa noche, y