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barrones negros. No tardó mucho tiempo en deshacerse la nube en una horrible tormenta. Las cuatro mariposillas, llenas de miedo, e dirigieron á tina boca de dragón (flor) para ver si las podía dar albergue por aquella noche. -Boquitá de dragón, ¿nos podrías socorrer? Llueve mucho y, si nuestras alitas se mojan, moriremos. -Con mucho gusto os recogería- -dijo la boca de dragón, pen como soy tan pequeña no cabe más que una en mi corola. -Entonces no- -dijeron las maripositas, -ó salvarnos todas ó mo rir todas juntas. Más adelante encontraron una campanilla, y la dijeron: -Campanillita, tú que eres tan buena, ¿querrías albergarnos poi esta noche? ¡Ya ves, llueve mucho... -Ló siento- -contestó la campanilla, -pero sólo caben dos entre mis pétalos; que entren. -No -dijeron las mariposas; -nuestra madre nos dejó juntas y juntas tenemos que volver. Poco más allá vieron á una blanca y arrogante azucena, con todos slis Jjétalos abiertos, que convidaban á reposar entre ellos. No dudando que ésta les podría albergar, se dirigieron á ella, diciéndole: AzUcenita, tú, que eres tan bella, socórrenos; vainosá perecer; jfesmucho lo que llueve! Tenéis razón- contestó la azucena, -pero si os recojo á todas, íiianehatéis mis blancos é inmaculados pétalos con vuestras alitas; íio cabéis, podéis quedaros sólo tres. Entonces no -le respondieron; -HÓ todas ó ninguna; no queremos separarnos. Cuando ya creían perecer, encontraron á una humilde flor de calabaza cuyas hojas estaban rasantes á la tierra. Llenas de desconsuelo, le dijeron: ¡Señora calabaza! Tú, que pareces tan afable, no nos desampararás albérganos sólo por esta noche; te lo pedimos con mucha necesidad. -Tendré mucho gusto en socorreros- -dijo la calabaza; -apodéis entrar; yo procuraré taparos con mis pobres hojas y haré lo posible para que la lluvia no os penetre. En efecto, las cuatro mariposillas entraron dentro de la humilde flor, colocándose lo más estrechamente posible para no molestar á la calabaza, que tan amable se había manifestado. -181 EL PELOTÓN DE LOS TORPES i. Cabp Pérez, á usted, que es listo, voy á darle una comisión. -A la orden, mi uniente. 2. -Hágase cargo de los quintos más torpes y devuélvamelos hechos unos bizarros militares. 3. -El finiente me ha mandao que sus istruya y se lo he prometió cjí conque ¡ojo! 4. -Ya veis lo que dice la Ordeiianza. El que no cumple la orden de un superior, se juega la vida. 6. ¡Vamos á ver el garbo de los 5. -Cuidiao c o n suspender 1 a marcha, pase lo que pase, hasta que buenos sordaos. ¡De frente... jMar... yo mande lo contrario. Continuará, -148