Patrocinado Por:

Volver

Resultados de la búsqueda

Resultados para
lFi r m (t. W c i. ué razones científicas habrán impuesto l a s irregularidades de los verbos? Lo cierto ti que todos las respetamos. menos los niños, que dicen las cosas con arreglo á las leyes naturales. Por ejemplo; Pablito, el niño menor del capitán Fernández, decía la otra tarde á su hermano, con sü media lengua: -Córrete, que no calo e n el sofá. Su papá, que le oía, le repren; dio riendo; ¡No se dice ca o; Pablito... Se dice quepo. A la hor. a dé comer, contaba el capitán en la mesa una cosa que le había dicho ércabo dé guai- dia, y Pabljto le interrumpió, muy serio: Dirás el Me o d e guardia, porque no se dice cabo... Q mamá decir la contestó Joaquinito con adorable ingenuidad. UNA RAZÓN Dijo un necio con frase inopor tuna: ¡Nó existen habitantes e n l a luna! Y á uno que le decía lo contrario le contesto con aires de pedante: -En el cuarto menguante ¿dónde se iba á meter el vecin dario? Afi- Ü VI. iitófef J MADRID, 30 DE ABBIIj DE 191 Í NUM. 18. CHARADA Pemltida par De OGELIO tUQÜE DÍAZ, PRIEGO DE CÓRDOBA INQENU DAO oaquínitc es uña fiera para el descanso. Bien qué sólo tiene seis años, y á esa edad es muy raro que ninguna criatura piense e n otra cosa más que en sus juguetes. Sin ernbargo, su mamá ha empezado á ensenarle el abecedario, y esto es lo que ocasiona á Jüanito grandes disgustos. Ayer mismo sé empeñó en no decir la c cuando la rriámá se lo ordenaba. Y pescó una rabieta que le duró toda la mañana, Guando vino su papá, se le colocó sobre las rodillas, le secó las lágrimas y le preguntó con mimo: -rVaitios á ver, nene; ¿por qué no has querico decir la á? i Porque en seguida me haría la Ayer fué mi primo forfo y, sin poderlo evitar, i rompió una segunda- prima, regalo de su mamá. Lo sabe el prima- primera, le quiere al puntó pegar, mas sedet- eñe en seguida Conociendo la verdadi La ¿olución en el número próximo. SOLUtlON AL ACRÓSTICO NUMÉRICO DEL NÚMERO ANTERIOR Hay que poner los números eñ la siguiente forma: 4 8 8 9 6 1 2 LAS MARI POS AS (APÓLOGO) 7 p ra ün hermoso día de primavera; el sol brillaba con sus más radiantes resplandores. Cuatro mariposillas revoloteaban en un ameno y delicioso jardín, en él que había muchísimas flores, cuando empezó el cielo, que antes estaba tan azul, á cubrirse de grandes nu 137- 144-