Patrocinado Por:

Volver

Resultados de la búsqueda

Resultados para
LA CERES DE MERIDA IH L yúblico sabe que bajo mi dirección se están ha ciendo excavaciones en el teatro romano de Marida, y esto mismo me obliga á llamar la atención sobre un hallazgo de excepcional importancia recientemente ocurrido en ellas. Aun con haber sido, como todos sabemos y pregonan las ruinas subsistentes, Emérita augusta, la ciudad romana más importante de la Península, confieso que al emprender las excavaciones apenas me progradería baja, destinada á los espectadores, más las inscripciones que confirman haber sido el famoso general y cónsul Marco Agripa el fundador del teatro, y otra parte considerable del escenario, sino que, con asombro por parte de nosotros los excavadores, están saliendo á luz preciosos restos de la enorme y magnífica columnata de mármol, con fustes monolitos y capiteles corintios de admirable labra, uno de ellos firmado por el artista griego Hylo, acreditando todo ello que tal teatro provincial fué tan lujoso como pudo serlo alguno de Roma. Algunos trozos de estatuas nos indicaban que con varias de ellas debió estar adornada la columnata de la escena. Pero e 1 descubrimiento reciente que motiva estas líneas, no solamente lo confirma, sino que demuestra el gran valor artístico de tan suntuosa decoración. Sin hipérbole, hija del entusiasmo, puede asegurarse que la estatua descubierta, digna del cincel griego, reclama lugar preferente y en primera línea entre las descubiertas en España. Es una hermosísima estat u a delicadamente labrada en mármol blanco, de tamaño mayor que el natural, representativa de una deidad, como lo acreditan á primera vista los rasgos ideales de su rostro, la cual aparece sentada, grave y augusta, vestida de túnica (siola) ajustada al tronco por bajo del pecho con un ceñidor, y cuyas mangas están abrochadas con botoncillos sob r e el antebrazo; y c o n manto que á modo de velo cubre s u cabeza y descubriendo el torso y el hombro derecho, envuelve después las piernas de la figura, formando a m p l i o s V bellos pliegues. El pie derecho, único que conserva, calza sandalia. El pelo, partido sobre la frente, formando ondulantes rizos finamente acusados, cae luego á los lados del rostro y del mórbido cuello. Ciñe diadema (stephanos) rota por su parte superior. Faltan por desgracia los antebrazos, que eran p i e z a s aparte, c o m o lo acreditan los agujeros para las espigas correspondientes, y que acaso parezcan entre la tierra que resta por remover, como el pie izquierdo, que también era pieza ajustada. Un fragmento ha parecido suelto, que parece pertenecer á la figura; es el cabo de un objeto agudo al que está adherido un dedo pulgar derecho, y dicho objeto pudo ser. el extremo del cuerno de la abundancia que aquella llevó al brazo por atributo. Aun faltando éste, ocurre preguntar: ¿qué pudo metía hallar otra cosa que el esqueleto de un monumento de indudable importancia arqueológica; bien que los hermosos restos de otros emeritenses no excluyeran la presunción de hallar alguno de especial interés artístico é histórico. La realidad ha superado á las esperanzas, pues no sola. iente se ha descubier: to en medio año escaso de trabajo buena parte de la