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l p i l l H T n i W E R mm H I sp. ueR de un corto período diario de. soledad, el círebro descansa, el espíritu se reconforta y p de volverse á la vida activa seguros de que sus encantos se multipiicarán, hasta que de nuevo el cansancio los haga disminuir. Hay muchos que viven en el bullicio del mundo sin jamás esforzar su cerebro para ponerle al diapasón de las circunstancias; para esos, unos minutos de descanso no significa nada, ó representa mucho aburrimiento. Estoy conforme con la teoría del escritor inglés. Las imaginaciones vivas que en cualquier sentido trabajan, necesitan descanso, y este descanso verdadero sólo se encuentra en la soledad y el silencio; pero no veo la precisión de elegir la hora; del lunch. Primero, porque es más agradable tomarlo en familia, y segundo, porque á las diez de la mañana ó á las once no es posible sentirse fatigado, á no ser que se haya pasado la noche en vela. Me parece más oportuna como hora de reposo la que media entre la vuelta de paseo, estudio ó trabajo, y la señalada para tomar el té. manera de andar y de colocar los pies al sentarse; ambas cosas de mucho interés. Con este zócalo puedo observar constantemente mis posturas y corregir los defectos que advierta al andar. ¿Puede darse un refinamiento mayor á la coquetería? Es lástima que no exista un espejo donde se refleje el interior de las cabezas; sería muy útil poderlas observar constantemente, y quizá encontrásemos más materia corregible que en el movimiento de los pies. 1 os escaparates de las tiendas de flores obligan, aun á los más escasos de tiempo, á detenerse unos minutos. La competencia, que es el más vehemente deseo de todo comerciante, inspira á los floriculto. s extraordinarias ideas. Las innumerab es varíedaü s de orquídeas, con su brillante colorido, se han visto substituidas por rosas azules, tan delicadamente matizadas como si fuesen de esmalte. Pero estas flores son antiguas, pertenecen al año pasado, y ellas, como las orquídeas, han cedido su puesto, ¡qué dolor! á unas cuantas legumbres. Ya he visto, artísticamente colocada en un jarrón de cristal de Venecia, erguirse altiva una col, asombrada y satisfecha considerando que la que ayer se vendía en el mercado mezclada con sus hermanas, hoy forma parte del decorado de un elegantísimo salón, cuya dueña siente irresistible atractivo hacía todo lo nuevo. E sta col afortunada puede sostenerse, sin marchitarse, quince días, 1 a influencia de lo extravagante se extiende tam bien al adorno de la mesa. Un almuerzo ofrecido á una célebre poetisa que en versos sonoros é inspirados ha ponderado los encantos de las legumbres, tuvo la originalidad de que, contra lo que todos esperaban, en su menú no figurase ninguna verdura; pero, en cambio, la mesa estaba primorosamciite adornada con zanahorias, remolachas, coles de Bruselas, nabos y patatas pequeñitas. Para qué comentarlo. ¿Serán ellos ó nosotros? DE TIENDAS ¡eneralmente, los hasta sueG lo, y para ver elespejosdeno llegan hay queel colofinal la falda carse á cierta distancia. En el tocador de una señora que debe consagrar la vida al estudio de su persona vi hace algúin tiempo un espejo tapando el hueco de la chimenea, inútil desde que se instalaron los caloríferos. Me pareció una idea excelente para dicho objeto; pero ahora ha inventado otra cosa. Todo alrededor del cuarto ha puesto un zócalo de espejo, poco más ó menos de medio metro de altura. A mi pregunta contestó: Todas las mujeres estudian su fisonomía y el movimiento de las manos; pero ninguna piensa en la MUEBLES MODERNOS Sillas, mesa y planta para gabinete de señora, estilo alemán contemporáneo.