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NOTAS TAURINAS -Pero... ¿es usted quien tpcaba hace poco? -preguntó el viajero español, asombrado. -Yo mismo, párá servir á ustedes. -I Tiene usted la bondad de decirnos su nombre? -Ángel Pastor. Era, en efecto, el popular diestro toledano, de quien dijo Sánchez de Neira en su Gran Diccionario Taurómaco Pastor es instruido; sabe francés y música con bastante perfección, -y su inteligencia y buen sentido le hacen apartarse de esos floreos de poco mérito que hoy se aplauden desconsideradamente atiéiiese á las reglas del arte que le enseñó su maestro Sanz, porque está convencido de que vale más el aplauso de un inteligente que el de cien ignorantes. Cumplido caballero, es de humanitarios sentimientos. Con evidente peligro de su vida socorrió y cuidó jjersonalmente al gran número de heridos que ocasionó la catástrofe de Quintanilleja fBurgos) por el choque de dos trenes del ferrocarril del Norte en la noche del 23 de Septiembre de 1891, y tan extraordinarios fueron sus servicios, que fueron premiados con la cruz de Beneficencia de segunda clase por ei Ciobierno español. P. P. CHANELA. VA A EMPEZAR, SEÑORES I a temporada oficial de toros va á dar comienzo, y como la del año pasado dio origen á discusiones y elevó el ánimo decaído dé muchos aficionados, hay gran expectación por lo que pueda ocurrir en nuestra plaza en 1911. Siguen descartados y seguirán aún, por lo que se ve, algunos elementos de tmportañcia; pero ante la imposibilidad de; cambiar el derrotero del empresario, no hay por qué ni para qu insistir en peticiones que, salvando siempre las opiniones ajenas, consideramos y hemos considerado siempre contraproducentes, por creer que hacen mas daño, que favor á quien de buena fe se quiere defender. Dicho esto, nos vamos á permitir hablar algo, aunque sólo sea por pasar el rato, dirigiéndonos á todos los elementos que integran los carteles de la importante plaza madrileña. El público, este público madrileño a 1 que hemos considerado siempre, con gran justicia, bonachón, inteligente y justo, es, con sobrados motivos, más exigente cada día, porque no pasa un año en que no vea cómo le cuesta más cara su favorita diversión. A mayor desembolso, pide mayores y más numerosas ocasiones para salir satisfecho de la plaza, por lo que protesta ruidosamente con más frecuencia de lo que fuera de desear. El eriipresario está en su palco y si ve mal parada la cosa, se ausenta; al ganadero, en su casa, y cobrado ya su buen dinero por los toros, ó cosa así, que manda, le importan un pitoche las broncas y, por todas estas razones, la entidad torero es la que sufre las consecuencias de la irritabilidad del público. El torero á quien le salen mal las cosas, tiene que aguantar triple bronca de la que para él solo le correspondería si los otros elementos tuvieran que estar á la vista del público. Por estas razones y por otras muchas, son los diestros los que más obligados se hallan á enterarse de la organización de las corridas y de las condiciones ea que tienen que salir á luchar con los no siempre verdaderos toros que les preparan las empresas. Estas y los ganaderos han de levantar de una vez el paño hipócrita que tapa sus constantes faltas al reglamento. Este dice en su artículo 15 que los toros han de tener cinco años y, en honor á la verdad, puede afirmarse que de cada ciento que se corren no hay diez con tal edad. Grande es la influencia de criadores, ernpresas y hasta de algunos toreros. Bien; pues vean si pueden lograr que rebajen en las reformas reglamentarias un año en la edad legal de las reses y anuncíenlo así francaniente. No sería cosa nueva; carteles hay de los tiempos de Romero y Costillares en los que se hace Constar la edad dé los toros y muchos de ellos anunciaban de cuatro años. Así, sin hipocresías, no habría por qué reclamar; pero sin esa reforma, mientras subsista el único cuerpo legal por que se regulan las fiestas taurinas, el traer las reses sin la edad reglamentaria es algo que merece un calificativo que no queremos aplicar, pero que está al alcance de los más romos entendimientos. Los presidentes no deben asustarse de suspender una corrida á la hora del apartado sí no se han llenado todos los requisitos, ni es preciso que figuren en el desfile por la puerta de Alcalá, pues que su ocupación al terniihar la fiesta debiera ser pasar un rato en el desolladero para comprobar si es definitivo el dictamen que como probable dan los veterinarios antes de las corridas, respecto á la edad, sanidad y limpieza de toda clase de defectos en las reses. Por último, el público, siempre bonachón, sencillo y justo, lleve por norma el ser más aficionado á toros que á toreros y tenga la suficiente sereni- dad para ño confundir al manso con el bravo y, noble. Palmas á los toreros que se porten bien; protestas graduales a los que no hagan lo que deben, según el grado de abandono de la conciencia que demuestren, y a ver si al final de 1911 ha crecido aún más que el pasado año la afición á las fiestas de toros. AVERIGUADOR TAURINO Sr. D. J. A. Madrid. -La primera vez que se usaron billetes para entrar en la plaza de toros de Madrid fué, según dice el Sr. Ciria en su libro Los foros de Bónaparte, en la corrida que se celebró en día 24 de Junio de 1810. Los hizo Clemente García; en total fueron 16.040; los cobró á treinta reales el ciento, é importaron, por lo tanto, 3. X) i2 reales. Antes de esto, sé colocaban los porteros de la plaza con unos talegos en la puerta de cada localidad, en los que echaban el dinero que p r entrar pagaba el público. Un aficionado viejo, Zaragoza. -A Vicente Pastor no lé han dado nunca beneficio alguno. Quizá se confunda usted con la primera vez que estoqueó en Madrid un becerr. Oj que fué en una corrida á beneficio de Eduardo Leal para redimirle del servicio militar. No sabemos nada de ese benefiEÍo al picador- C taroí, sin que esto sea decir que no se haya verificado. Sr: D. V. O. Bilbao. En la corrida del 23 de Septiembre de 1904 en Logroño no alterfto Cocherito con nadie, pues fué corrida mixta, en la que mató él los primeros toros, que eran de Tabernero, y Bienvenida y Chiquito de Begúña. los. últimos. De la del 25 en Bayona no consta en nuestros apuntes más sino que mató tres toros de Carreros. El 9 de Octubre alternó en Oporto con Quinito y Bombita, y el 23, con Machaquito, en Lisboa. Sr. D. C. G. C, Sevillcc. No fué de Miura el toro que infirió á Bombita la herioa en el cuello; fué de Espoz y Mina, y la corrida se celebró él día 22 de Mayo de 1902. El toro tenía el pelo colorado, ojalado, y se llamaba Carabinero; la herida pudo ser gravísima, y así se creyó en un principio, por el sitio en que estaba situada pero aunque el pronóstico, era gravCj no era de peligro inminente. Alternaban con é aquella tarde Reverte, Quinito, Emilio Torr. es, Cqñejito y Machaquito. Además, el gaditano Potoco figuró como espada para dos toros rejoneados.