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mnudER mm n si su inteligencia, trabajada y cultivada, puede igualar á la del hombre, su físico nunca podrá tener la misma resistencia. Para manejar un auto no basta conocer su mecanismo es necesario tener nervios de acero y desafiar sin temor los elementos de todas las estaciones. p a r e c e ser que ya pasó de moda colocar sobre ía chimenea- del salón un monumental reloj. Dicen que, puesto que el colmo de la buena educación es procurar que las visitas olviden el tiempo transcurrido á nuestro lado, no debemos poner al alcance de su vista el objeto que les advierta que la visita empieza á prolongarse más de lo correcto y, por lo tanto, la chimenea se adornará con un busto, un grupo de Sevres, de bronce, ó cualquier otro objeto de arte. Pero, sin embargo, como no es posible vivir sin hora en esta época de febril actividad y mirar el propio reloj sería incorrectísimo, es indispensable tener uno chiquito sobre cualquier mesa. Los más bonitos son de bronce esmaltado, y en el terreno modesto no carecen de encanto los de caoba y plata repujada. n obsequio que toda persona de buen corazón debe hacer á su fiel compañero, son los anteojos para automóvil. Es de justicia, puesto que no quieren separarse 4 e su perrito, que le preserven de las molestias que trae consigo una excursión en auto descubierto, á una velocidad de sesenta por hora. Todos saben por experiencia lo mucho que perjudica á los ojos el polvo y el aire; conque nada más lógico que pensar en proteger la vista de! amigo sumiso y cariñoso. Las gafas en cuestión son exactamente iguales á las nuestras y se adaptan con facilidad, por medio de una correa, á todas las cabezas, sea cualquiera su tamaño. DE TIENDAS os que no hayan podido admirar algún en L Exposiciones ó en los grandes puertos, acuarioÑa como póles por ejemplo, no conocen las maravillas que oculta el fondo del Océano. Hay conchas de tonos irisados que hacen soñar con cuentos d e hadas; s o n verdaderas preciosidades. Quién será el que no haya deseado conservar un recuerdo de lo que tanto impresionó su imaginación? Ahora puede conseguirse sin dificultad. He visto uno de estos acuarios en miniatura, colocado sobre una columna, en la serré, y era tal la brillantez de sus reflejos, que me sorprendió. En una copa de cristal tallado, llena de agua, estaban colocadas cuatro ó cinco conchas de distintos tamaños y formas, entre las cuales evolucionaban graciosamente varios pececitos rojos y plateados, de origen japonés. ¡Qué felices serían los niños qje recibiesen como piemio á su aplicación tan curioso regalo I u MUEBLES MODERNOS Sofá y librería de despc- cho estilo a l e m á n