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palmeteaban todos los espectadores y caían al ruedo á centenares cigarros y sombreros, mientras aquel estupendo jovencillo se retiraba á su asiento como si no hubiera hecho cosa mayor. Lo sucedido era que, al llegar el toro, el chiquillo dio un quiebro admirable y luego se puso en pie con el sombrero en una mano y el pañuelo en la otra. Pocos días después ingresó en una cuadrilla c o m o banderillero; faego tomó la alternativa... Aquel joven se llamaba Fertiamd Gómez y se apodó en la torería. 1 Gallo. P. P. CHANELA. ÁLBUM BIOGRÁFICO J O S É GONZÁLEZ (GONZAUTO) I j 11 banderillero de los que hacen buen juego á los espadas c o n quienes trabajan, porque no se cuida de hacer floreos que le proporcionen aplausos, aunque sea á costa deldeslucimiento de las suertes que vienen después, sino que cumple su misión con los palos pronto, y la mayoría de las veces bien, sin dar lugar á que por su causa se estropeen las condiciones de las resés. Además de esto, ha sido siempre un buen peón de brega, tan eficaz como otros cuyos nombres han sido más populares. Su capote está siempre dispuesto á intervenir acertadamente allá dónde su intervención sea útil, y pocas veces se ha equivocado. Asi se explica que siendo Gonzalito un torero poco bullanguero y amigo de exhibiciones, lleve ya cerca de cuatro lustros en los que no le ha faltado cuadrilla en la que trabajar un buen, número de funciones al año, pues es de los buscados por aquellos que quieren llevar buena gente. No quiere decir esto que haya sido peón de las cuadrillas de 70 corridas; pero no es por falta de méritos, sino de oportunidad para ocupar una vadeante. Ya está maduro en el oficio y, á ipesar de ello, tendrá con quien torear ¡mientras v i v a en actividad profe sional. Su modestia y afabilidad de trato le han hecho simpático á todo aquel ique ha hablado con él, por cuya causa cuenta con tantos amigos como per sonas le han saludado, y éste es un don que poseen muy pocos hombres, ni en la clase de toreros ni en otras. Gonzalito es sevillano, pues nació eh la ciudad del Betis el día 26 de Di ciembre de 1870. Tiene, por lo tanco, muy poco más de los cuarenta años. Sus padres, José González y Ampa- ro Martínez, después que aprendió las primeras letras, le dedicaron á fundidor cuando tenía doce años. Muerto su padre y en vista de que el oficio daba poco de sí, se dedicó á los diez y seis años á las correrías de todos los principiantes, en las que escogió como campo de acción las provincias de Cáceres, Salamanca y Madrid. El año 1887 toreó en la capea de Leganés y, por la mañana temprano, el segundo mórucho le enganchó al marcarle un par de banderillas, produciéndole la fractura de dos costillas. Por los pueblos cercanos á Madrid continuó sus correrías, y después de cuatro ó cinco años de lucha logró significarse entre los que tenían afición á banderillear y consiguió ver su nombre en l o s carteles de Madrid para poner banderillas en la novillada que se celebró el día 19 de Marzo, en la que también debutó como espada e l matador de toros cordobés José Rodríguez (Bebe Chico) Fijó su residencia en la corte y no tardó en ser uno de los indispensables en casi todas las corridas de novillos que aquí se celebraron. Como banderillero fijo ha pertenecido á las cuadrillas de Minuto, Conento, Quinito, Lífri, Gallito y Martín Vázquez y, como queda dicho, nunca le ha faltado con quien- torear, como no falta á todo el que tiene buenas condiciones. En todas las plazas importantes conocen á Gonzalito, y la opinión general de los aficionados es muy favorable para él, pues nadie le puede calificar de torpe ni de miedoso. Su conversación es agradabilísima y rebosante de gracia natural, no de esa gracia patosa que tanto exteriorizan algunos paisanos suyos. Aun en los momentos peores para él, no le ha faltado nunca su chispazo de buen humor. Como ejemplo, vaya I a siguiente frase, que no tiene desperdicio: Allá por los años en que comenzó de. banderillero de novillos, estaba un día de invierno en la calle de Sevilla, en Madrid, junto al antiguo café del José González (Gonzalito)