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ñmi En m (3 mn PAGINAS FEMENINAS CRÓNICA DE PARÍS MIRUCOLES 5 DE B. IL ué difícil es vestirse bien en esta época! Si se adopta la. moda con todos sus fantásticos caprichos, se corre el riesgo de adquirir cierto cachet de dudoso buen gusto, y si en absoluto se prescinde de ella, irremisiblemente se cae en otro extremo. Lo esencial para la mujer elegante, no es que la moda sea bonita, sino que se adapte bien á su figura. El verdadero chic consiste en seguirla á cierta distancia; es decir, tomar los rasgoí generales que la caracterizan y modificar todo aquello que sobre ser feo no favorezca. Los modelos que por su absurda extravagancia tienen que pasar como una ráfaga de viento sin dejar huellas, deben mirarse complacientemente y hasta con benevolencia, sin concederles más atención que la que se concede á un cornpañero de viaje, con quien se cruzan cuatro frases amables en el trayecto y después se olvida sü nombre y hasta desaparece el recuerdo de una persona con la cual la casualidad nos reunió algunas horas. Los vestidos de noche nos dejan en libertad do hacer creaciones propias. Mezclas de tissus, perlas, porcelana, cristal, telas lamées y gasas bordadas, todo está admitido, y debemos convenir que combinando bien telas y adornos se pueden conseguir toilettes muy seductoras. Les voilages siguen haciendo furor, sobre todo cuando son de dos tonos diferentes. U n vestido muy bonito en este género es el de drap de soie marfil, cubierto de gasa argentée y tul de oro bordado, y todo ello voilé de gasa gris. Esta combinación produce un tono deliciosamente suave y armónico. Muchos vestidos de noche se completan con larga cola cuadrada, inaependiente de la falda, y alguna vez de distinta tela. Estas colas son bonitas y concluyen, indudablemente, una toilette de baile que pierde gracia, siendo corta; pero es preciso huir de los contrastes que oüsesionan á los modistos, y hacerlos de la misma tela é igual color que el vestido, para que no tengan cierto aire de raccommodage. O t r a bonita combinación consiste n un vestido de liberty rose cubierto de mousseline de soie celeste, con la cola de mousseline bordada de cristal. También puede hacerse un vestido negro cubierto de chantilly sobre gasa blanca y la cola toda negra con aplicaciones de encaje entre guirnaldas de azabache. Bajo un voilage de tissn de Vemse terminando en dos puntos con sus correspondientes borlas, se hacen mucuos mantos (pudiéramos llama: asi estas colas postizas) que si no son prácticos, al menos son elegantes. Últimamente he visto un modelo muy raro de satín Dlanco bordado de acero y perlas, completa- Q mente redondo y cubierto de una túnica con gran cola de gasa bien cendré, rodeada ae skungs. El efecto de estas colas transparentes es muy feo; prii a á la figura de toda distinción y la da cierto aspecto de haber olvidado algo al hacer su toilette. Los zapatos de terciopelo que tanto sorprendieron el año pasado, se han hecho ahora muy corrientes, y, sin embargo, no creo desaparezcan pronto. No ha sucedido lo mismo con el daim, que ha sido reemplazado por paño para la parte superior de las botas. Suelen hacerse del mismo color del vestido; pero lo general es optar por un tono gris claro. Los zapatos de noche siguen siendo de drap d or, y la última nota de buen tono son las medias de seda negra con medallones de Chantill bordados de oro. H e visto unos zapatitos ideales de pluma de colibrí y de pájaro- mosca, con hebilla de concha. E s imposible describir la suntuosidad de estos zapatos, de brillantes y variados coloridos. Desgraciadamente, su precio hace que sean un objeto de grar íujo, de la categoría de maravillosos bibelots, ciue las personas razonables, sin fortuna, admiran sin jamás aspirar á poseerlos. Los sombreros tienen, como siempre, dos bandos: ei que defiende los grandes y el que aboga er favoi de los pequeños. Los últimos son los que imperan por la mañana se hacen de paja pekinées, negra, azul ó cereza con blanco, adornados únicamente con un lazo de terciopelo negro. P a r a las muchachas muy jóvenes están reservados los sombrero. pequeños de tagal, ligerísimos, completamente encajados en la cabeza, muy altos por un lado, con una grosse co carde. Los grandes, poco más ó menos, siguen siendo como los de la última temporada, adornados cor. plumas y aigrettes. Alcanzan precios fabulosos, de modo que son relativamente pocas las afortunadas que pueden adquirirlos. Se trata de substituir las aigretttes por unas de cristal y otras de crin menos frágiles, pero tan bien trabajadas, que hacen un precioso efecto. Como novedad, he visto un sombrero formado por dos grandes platos de tul negro superpuestos, sin calotte, entre los cuales aparecen pequeños autriiches Manches; muy levantado por detrás, oculta la barrete un enorme lazo de terciopelo negro. CONDESA D ARMONVILLE. LAS PLANTAS DENTRO DE CASA IMJ uchas veces he oído decir que es muy convenien te tener plantas en las habitaciones, porque siendo su respiración vegetal contraria á la de los animales, en vez de consumir el oxígeno de la atmósfera y producir anhídrido carbónico, restablecen el 5 6 7 8-