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iJj 4 j f. 1 Í F yjSH IM 1 1 Pl M m wBI H L I lliíliii- V 4 -i j k k K I BMHBi f H U a i 9 fV S S i S Wk. -H R Bn En la boca de la Cueva, NMaK a En el interior de la Cueva. asombro ante tan fantástica oquedad. Gigantescas estalactitas y estalacmitas de muchos metros de longitud, semejan capricliosas columnatas góticas y churrigueras que unen el accidentado piso con la elevada y g igaritesca bóveda roqueña (bóveda que ror su grandiosidad semeja la de una catedral) Esparcidos los visitantes entre ac uel laberinto de pétreas columnas, semejan diminutas ñgui- as de i d e a l juguete. La humedad en el recuito es grande; del tec h o se desprende el agua cristalina gota á gota, con rítmico chasquido, y gota a g o t a hizo el agua estos primores á fuerza de sumar t i e m p o y máS tiempo, siglo tras siglo, con emblemática constancia. Pasado el atrio de e n t r a d a semejante también á una decoración escénica de grande ópera, hay que buscai- en eí fondo la entrada á otros compartimientos subterráneos. A mano derecha, y en una rinconada honda y obscura, existe un orificio estrecho y pendiente, por el c; ue pue- de deslizarse el turista atado con cuerdas y no sin SLifrir regulares inounjodidadcs, para descender á otro comparlimieiito d e menores proporciones, pero de semejante factura a 1 anterior, y cuyo piso, p o r lo desnivelado y resbaladiz o amenaza lanzar á ignorado fondo al explorador. También hay en la parte alta otra cavidad q u e, naciendo e n 1 a grieta que abrió el desprendimiento de gruesas peñas, termina en forma de pozo en otros antros desconocid o s por ser casi iniposible su exploración sin medios adecuados. Ante semejante maravilla, la imaginación popular, excitada como de costumbre, ha inventado á la Cueva de Cerdaña su leyenda correspondiente, que no morirá nunca porq: e, como todas, está mantenida por la poesía. Y así viven también las mil historias estupendas que se la atribuyen, aunque las desmintiere con su autoridad indiscutible el sabio Ramón y Cajal en la visita científica que hizo á aquellos lugares. ün camino imposible de seguir. DR. C. S A R T H O U Fotografías del mismo.