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mTm EYi Eíemn PAGINAS FEMENINAS CRÓNICA DE PARÍS MIÉRCOLES 1 9 DE MA ZO I as españolas están de enhorabuena este año, puesto que su color favorito es el de moda en la presente estación. N o sé si habrá fundamento para atribuirles una verdadera predilección por los tonos rojos; pero aqui todo el mundo los conoce por el nombre de la couleur d Espagne, que se empleará como adorno, combinándole con toda clase de colores. También promete alcanzar gran éxito le taiUcur de paño encarnado, con col chale de paño blanco; pero sólo para el campo, donde las cosas llamativas parece que se justifican. Los taüleurs empiezan á decaer; sobre todo, los que no tienen complicaciones ni adornos se usarán para viajar nada más. P a r a los d aprés- midi se emplean las sedas: nioire, liberty y el surah rayado, que de lejos recuerda á l ottoman. El negro con adorno color de cereza, el azul con verde y el gris con rojo muy vivo, serán las combinaciones de última moda. E n los tejidos de lana no se puede prescindir de las rayas, concediendo un primer puesto al color cereza, que, por lo visto, tiene que figurar en todas las de primavera. E n t r e las faldas que han sucedido á la jupe- pantalon, hay una más aceptable que las demás, que disimula su estrechez bajo una gran talla suelta, que cae por detrás desde la cintura hasta el final del vestido, alourdi de petites ganses. El efecto es bonito porque tiende á ocultar la falta de vuelo. Esperemos que sea el primer paso hacia una franca amphtuü. Los gaoanes son invariablemente cortos; tanto éstos como los Fígaros, han destronado las levitas. Como abrigo grande, no pueden llevarse más que los muy anchos, casi sin línea, que cubran por completo el vestido que, por supuesto, será entero. i amuién se hacen petites jaquettes adorables, sin mangas, muy cortas de talle, abrochadas con un solo botón y con una graciosa basque en forme. Este modelo será muy práctico para el verano, porque evita la molestia de dobles mangas y acompaña un poco, como dicen las señoras á quienes asusta la idea de salir en taille. Les robes de ville nos ofrecen tma variedad realmente encantadora. A la novísima robe Vigée- Lebrim, desechada por las elegantes desde que se confecciona en los magasins de nouveautcs, ha sucedido la no menos atractiva robe Charlotte Corday, que no podemos dejar de reconocer que es el modelo sencillamente gracioso al cual debemos acogernos como única tabla de salvación en medio de los horrores que nos rodean. El vestido, regularmente amplio, se frunce en la cintura bajo el fichú Marie Antoinette. Este formará pico con la espalda, anudándose delante ó detrás. E s más bonito que las puntas rodeen el talle y tiene más carácter. Esto no significa que el nudo sobre el pecho carezca de encantos, muy al contrario, puesto que puede completarse con una rosa France, qnt armoniza divinamente con las telas ligeras y de suave tonalidad que se emplean para este género de toilettes. L a s telas de seda con orilla vuelven á triunfar, sobre todo, para las faldas que en forma de espiral envuelven la figura, prestándola cierto cachet artístico; pero desconfío de su éxito. Al llevarlas á la práctica tropezarán con un inconveniente que yo juzgo irremediable: envuelta en unos cuantos metros de tela, tal y como yo h e visto un modelo, no es posible dar un paso. De modo que sólo se podrá aceptar esta nueva fantasía para ponérsela en casa del fotógrafo. Lina casa, justamente reconocida como muy elegante, intenta lanzar algo muy atrevido, cjue en otra ocasión fué admirado, pero no aceptado. A. hora quizá tenga mejor fortuna, porque tenemos más valor para lo llamativo. Se trata de una falda de drap satin blanco, con la casaquita de paño rojo y el sombrero negro. E s una toilette monísima para muchachas muy jóvenes. CONDESA D A R M O N V I L L E MUEBLES INGLESES hablando pero que son esclavos de la comodidad, fundando su aserto en la diferencia que cualquier persona observadora encontrará entre una casa inglesa y una francesa. Esto es indudable; pero yo creo que, como atractivo, es muy superior el que los ingleses imprimen en su heme. Una casa amueblada á la francesa no carecerá del menor detalle que caracterice ésta ó aquella época; en cada habitación encontraremos preciosidades dignas de admiración; allí todo será bonito y elegante. Los sillones, esbeltos y ligeros; la mesa de escribir, una níonada, llena de preciosidades; la instalación eléctrica, ideal; pero si una persona pesa algo más de lo que el tapicero juzga que debe pesar, los muebles crujen y todo el mundo piensa que los gordos no pueden ir á ringuna parte. La mesa, cubierta de inutilidades, y las luces iluminan el cuarto, pero no sirven para leer ni para trabajar. En cambio, los muebles ingleses son sólidos y de una comodidad deliciosa. Entre sí, no guardan armonía; pero cumplen perfectamente su misión. La butaca colocada delante del fuego, para que descanse el que viene de dar un largo paseo, es insubstituible; grande, toda ella con muelles, y de una forma que al recostarse parece que el respaldo abraza al que recurre á ella en busca de descanso. Al lado de este mueble patriarcal hay una silla pequeña frente al cesto provisto de todo lo necesario para hacer labor. Más lejos, otro sillón no menos confortable que el primero, situado cerca de la ventana, y con un apéndice donde colocar libros y periódicos al alcance de la mano. -a 67 a- escritor francés, U ndeingenioso y festivo que tienen alma, los ingleses, dice