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J 2 L GIMNASTA AUXOMáJIlCO iV luchas veces habréis visto en los escapaTafes de las tiendas de juguetes un gimnasta automático como el que representa la figura I, ú otros parecidos. Y después de contemplarle un ratito, os diríais: ¡Qué mecanismo tan dificil debe ser el suyo! ¡Nada de eso... Es bien fácil. Y la prueba es que podéis hacerlo vosotros mismos si leéis las siguientes instrucciones y tenéis la paciencia de acatarlas. Lo primero que hay que construir es la caja donde se contiene todo el mecanismo. Se hace con cartón muy resistente, y debe medir, sobre poco más ó menos, i8 centímetros de alta y 13 de ancha. Dos tiras de e s e cartón, de 31 centímetros de largo, dobladas á los 18 y pegadas por los extremos con goma, formarán la caja, como se indica en la figura 2. Esta caja se divide en dos partes, por medio de una cartulina fuerte de las ihismas dimensiones que el interior de dicha caja y un centímetro más para pegarla figura 3) En la parte anterior, donde ha de ir el gimnasta, se puede pintar un paisajito ó un circo para darle carácter. Por detrás de esta división y en la parte alta de la caja, se pega otra tira de cartón, doblada en la forma que aparece en la figura 4. En el ángulo doblado llevará un agujerito. Debajo de ella, y hacia la mitad de la caja, hay q u e colocar u n a rueda de cartón de cinco centímetros d e diámetro, en cuya circunferencia se colocan varios cartoncitos de manera que ofrezcan mucha resistencia (figura 5) Un alambre, colocado en un corcho pegado al centro de la rueda, la sostendrá en su sitio. Y en este alambre, -108- atravesando la pared divisoria de la caja, se coloca por la otra parte eTgimnasta (figura 7) el cual tendrá las dos manos pegadas á otro corcho, y los brazos y piernas sujetos al cuerpo por unas puntadas flojas, para la libertad de movimientos necesaria á fin de que resulte el juguete interesante y divertido, que es su única misión. En el extremo del alambre no estará demás poner otro cartoncito pegado por su parte inferior en la embocadura de la caja, como si fuera el soporte de la barra fija donde trabaja el gimnasta. Estas son las instrucciones necesarias para construir el gimnasta automático; las demás, por ser de sentido común, no es preciso indicarlas. La figura 6 representa el conjunto de la caja, visto desde uno de los lados. Como se ve, la construcción no puede ser más sencilla ni más económica, ya qUe los materiales que en ella se emplean están al alcance de todas las fortunas. Hay que añadir que, además, la construcción del gimnasta automático es verdaderamente entretenida. Y hasta verla terminada por completo se sisruen con tanto interés sus trabajos como luego hemos de seguir los ejercicios del muñeco. H Ahora falta decir lo principal, esto es, cómo se pone en movimiento el aparato... Y esto sí que es primitivo, inocente, sencillísimo... ¡Como que vamos á emplear un motor más viejo que el andar á pie y, por lo tanto, de menos gasto y de menos complicaciones que los modernos... Vamos á emplear... ¡la arena! Para echar la arena se ha construido precisamente el ángulo de cartón representado en la figura 4. La arena se desliza por el plano inclinado y va cayendo por el agujerito sobre las aspas de la rueda; ésta va girando con el peso, naturalmente, y con ella gira también el alambre y, por consecuencia, el muñeco. Como éste tiene las manos pegadas al corcho, moverá los brazos y las piernas- -que para eso les hemos dejado libertad de movimientos- -y producirá su efecto. ÍTI -109