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Córtese per esta raya. LA MELLIZOS r ecía una señora á una amiga suya: -Tu hijo es muy hermoso, pero tíie disgusta v e r l e siempre tan triste... Y qué quieres... Por más azotes que le doy, no puedo corregirle ése defecto. CADA COSA A SU TIEMPO 1 J n joven hablaba con el hijo de Gedeón y, entre otras cosas, le decía: -Yo he nacido el mismo día que el Rey. -Entonces son ustedes melli ¡zos! -contestó el Otro muy satisfecho. P E SALOMÓN AsrovT. AtiU IUI a B E iLBBlIi D E Í 9 H JftlM. U. J inguna cosa es superior á las demás, sino cuando llega el momento de aprovecharla p a r a iluestro servicio. Cruzaba un río en una barca eierto profesor algo pedante, y le dijo al barquero: ¿Conoces, tú la filosofía? ¡Jamás oí hablar de eso i- -le contestó a s o m b r a d o el pobre hornbre. -Pues has perdido la mitad de tu vida... i Sabes getiíogía? T- Tampoco sé lo que es. -Entonces has perdido la cuár ta parte de t u vida... ¿Y astroJibhííá? r Tampoco. H a s perdido tres cuartas partes de tu vida. En esto, la barca dio un vuelco y ambos cayeron al agua. ¿Sabe usted nadar? -preguntó el barquero al profesor. ¡No f- -c o n t e s t ó éste como pudo, -P u e s entonces ha perdido usted toda su vida en este momento. i Gran verdad... ¡Porque todo es igualmente útil en el instante que se necesita... Así dice un refrán: Cada cosa á su tiempo... pr 1 que labra su tierra tendrá pan de sobra, pero el que ama la ociosidad estara lleno de miseria. El ignorante, si calla, será reputado por sabio, y pasará por entendido si no despega sus labios. A aquel que se mofa dé su padre y que desprecia á su madre, los cuervos le saquen los ojos y se lo coman los hijos del aguda. ACRÓSTICO REMITIDO POR RAMÓN GARCÍA Y GARClA- LOPEZ De doce años d? edad. Fruta. Medida de superficie. Nombre de un teatro. Porción de tierra en el mar. Adjetiyo. En la príSiér raya vertical ha de leerse el nombre de una capital europea. La solución en el número próximo, sé ÜCION A LA CHARADA DEL NUMERO ANTERIOR EL PEREGRINO CALABAZA üántas veces se oye decir: ¡El mundo está muy mal arreglado, muy mal hecho! Más que la obra de Dios, parece la de su enemigo; debía, eri lugar de tener esto y lo otro, ser así, y tener lo de más allá. ¡Qué error tan grande! Qué ligereza imperdonable de juicio, qué falta de. serenidad, por no decir de otra cosa. El muníes- -112-