Patrocinado Por:

Volver

Resultados de la búsqueda

Resultados para
de seis andan locos queriendo reformentó en aquel alarde de audacia de Rigores. mar sus cuadrillas, sin encontrar lo que para tales reformas necesitan. El Sombrerero estuvo muy afortuSi fueran pundonorosos todos los nado en su primer toro y á Miranda jóvenes que usan mona y castoreño, no le amparó la suerte al matar el habría más de treinta y más de cuasuyo; pero el Rey le aplaudió, le echó renta buenos picadores, que podían ua cigarro puro, que Roque se guardó pensar en la sucesión de los puestos entre la faja, y lluego le llamó á su que tan honrosamente defienden la palco, donde le habló muy afablemenmedia docena de buenos jinetes artiste, le excitó á que hiciera algo granr tas que, por méritos propios, se han de en su, segundo toro y le dio otro cigarro, que fué á hacer compañía al colocado a la altura que en otros tiempos estuvieron los mejores. primeramente recibido. Agujetas, Zurito, el Chano, Arrie ¿Quiso Miranda dejar puesto el paro, Melones, Salsoso, Moreno, Chanibellón á una altura inaccesible para el to y algunos más, muy pocos, mereSombrererof ¿Quiso responder á las cen toda clase de alabanzas y no hay excitaciones del Soberano con derrodía que se vayan sin las palmas que á ches de valentía? Ello fué que los hizo toda ley ganan. y que en el quinto toro de aquella mcrPero de éstos hay ya tres ó cuatro dia corrida enloqueció al público con que tendrán que irse muy pronto á su arte, con su elegancia y con su sus casas y no se ve muy claro quién arrojo. ó quiénes han de substituirles, si la Llegó la hora de matar y citó á- recibir; el toro, en mitad de la embestí substitución h a d e hacerse digna, siendo una pena pensar lo difícil que da, revolvióse contra el torero, le coserá entre tantos mozos, presumidos gió y le echó á lo alto. Todos creyela mayoría de ellos, encontrarlos con ron que le había matado. el valor y arte suficientes para tal emLlevado sin sentido á la enfermería, presa. acudió allí un caballerizo del Rey para Algunos s e ven: Medina, Alejo, enterarse del daño sufrido por él diesArtillero de Córdoba y d o s ó tres tro y seguidamente volvió al pg. lco de más, entre los que pueden contarse Fernando VII, á quien dijo: todos aquellos que se crean grandes, -Por fortuna, la herida no es gray paren ustedes de contar. ve. Ha salvado la vida gracias a VuesEl resto, fuera de alguno que otro tra Majestad de los que pican en novilladas, que- -i Lomo e s eso? -preguntó Ferpueden ser algo de aquí á dos ó tres nando VIL aiños, lo que queda es mucho malo, -Porque los dos cigarros que Vuesmuchos q u e se visten de piqueros tra Majestad le dio han desviado el como podían haberse vestido de otra asta del toro, que en vez de clavarcosa, suponiendo que todo el año es se en el cuerpo de Rigores sólo le ha Carnaval, ya que sólo en tal época les hecho un rasguño. debía estar permitido vestirse de lo El Rey exclamó entonces al oído del que no son, porque no quieren, pues duque de Alagón: facultades y tipo les sobra para ello. -i Si le hubiese obligado á furnarse Suponen que el aprender ese oficio los dos cigarros delante de mí... es lo más fácil del mundo, y esa suposición ha nacido de la creencia en P. P. CHA ÑELA. que están tantos de que basta saber montar á caballo para ser buen picador de toros. Equivocación lamentable es en la que están los que tal absurdo han suV os hay á centenares; no puede depuesto, porque precisamente los tore cirse que faltan toreros de á caros de á caballo han de tener mayor ballo pero, en cambio, se puede afirintuición y más rápido golpe ele vista mar que resulta una tarea dificilísima para conocer á los toros con sólo verencontrar u n a docena, entre todos los salir, pues que han de entenderse ellos, de buenos picadores. en seguida con ellos y de los primeSuponen muchos de ellos que basta ros puyazos depende casi siempre el con vestirse de moños, llevar los anresultado de todo lo que dé de sí la tes muy limpios y ajustados y hacer fiera. Ha de ver el picador si por la trotar á los matalones que les tocan colocación de la cuerna, lo alto de las en suerte, para poderse titular picaagujas ó lo muy levantada que salga dores y que los comparen con los pode los chiqueros tiene que aplicar el cos que tienen fama de menos malos castigo más ó menos arriba de la aló de efectivamente buenos. Pero el mohadilla del morrillo, y además debe hecho real y efectivo es que á cualtener el necesario valor y la suficienquiera le sobran dedos para contar te habilidad para resolver en seguida los que se pueden calificar de buenos lo que su inteligencia le haya indipicadores. cado. No llegan á tres los matadores de Por la forma en que arranque el toros que están bien arreglados de toro y en el terreno en que lo haga, gente montada y más de cuatro y más ha de saber si conviene sacar más ó menos vara para poder agarrar bien, todo esto sin olvidar que la mano izquierda tiene la misión de dirigir el caballo y que á éste no le debe entregar sino en el caso de no haber otro remedio. Comienzan muchos picadores por ser mozos de los empresarios de caballos y de éstos hay no pocos que podían ser buenos, pero no lo son porque forzosamente han de amanerarse. Cuando empiezan á picar lo hacen por cuenta del contratista y, como es natural, su principal cuidado está en salvar caballos, que suelen ser de los menos resistentes, con lo que adquieren vicios que no jpueden desechar por mucho empeño que tengan en ello y no llegan á aprender lo esencial para desempeñar sus puestos. Por estas causas hay centenares de hombres que llevan castoreño y pican como podían llevar gorro turco y vender babuchas. A todo esto, los matadores que quieren tener buenas cuadrillas andan por ahí locos buscando picadores y no los encuentran, por la razón de que debía haber algunos más, aunque el ejército fuera menos numeroso. ÁLBUM BIOGRÁFICO JOSÉ PASCUAL (VALENCIANO) I J e aquí un torero valiente y que ha sabido ejecutar c a s i todas las suertes del toreo; pero ha tenido la desgracia de no ser popular fuera de su tierra. Quizá haya sido por su carácter poco entrometido, que suele ser perjudicial para todo el que vive del público, pues otros que han sabido menos y que han poseído menos valor, han avanzado más y en mucho menos tiempo que este matador de Valencia. Supo adaptar á sus condiciones mUT cho de lo que vio á buenos toreros, y no fué poco lo que aprendió del gran clásico Fernando Gómez (Gallito) con quien figuró en calidad de sobresaliente en no pocas corridas de las que por Valencia y Cataluña trabajó en los últimos años en que ejercía la profesión. Realizó frecuentes viajes á las distintas Repúblicas americanas, muchos de ellos sin ruido alguno y sin que se enterase casi nadie de excursiones en las que toreaba doce ó catorce funciones, después de las cuales regresaba á su tierra y por la región levantina hacía la mayor parte de sus campañas. Es muy posible que el gran amor que tiene á la patria chica le haya hecho conformarse con lo que por allí trabajase y con las escapadas á la Argelia, donde fué siempre uno de los espadas de mayor popularidad. A LOS PICADORES