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I dicho sea esto con perdón, y á otros parientes por el estilo; donde se canta la belleza del campo gris, de las nubes grises y de un ambiente ideal grisáceo, mixto de caos y substancia, en el cual se rebulle como único accidente vivo el alma del homo sapiens, con envoltura de lombriz negra, ó, mejor dicho, agrisada, para no alterar la unidad que es característica en toda hermosa concepción. Ni piensen ustedes, porque lo miren tan apartado en eso de la realidad del mundo verdadero, que no es observador profundo de todo lo divino y lo humano. Tal no imaginaran si lo viesen con las m. anos. en. los bolsillos, el entrecejo y la boca fruncidos y la vista fija, ya en un hueso de ciruela, en un adoquín ú otros cualesquier accidentes orográficos de angostos callejones; ya en el aspecto de una multitud embravecida, ya en las minucias de un palique de comadres, oraren un crepúsculo cenital urbano de deslumbrante- aspecto, ora en el chorro de un canalón qug. se desagua. Sabe de desengaños por experiencia propia; pero como su lema es que la victoria jamás se- aleanza sin la lucha, aunque le propinen calabazas en certámenes y periódicos no, desmaya; y para adquirir aliento y bríos ha organizado una asociación de literatos jóvenes con otros de súcalaña, en la que se estimulan mutuamente organizando íntimos concursos mensuales, con lo que, al cabo de año y medio, no habrá quien no cuente con un gran premio y dos ó tres menciones honoríficas por lo menos. Suponiendo que sea provinciano, su sueño dorado es la corte. Si pudiera meter la cabeza, aunque fuese en un diario de segunda fila, para escrioir: Han contraído... etc. Acompañamos á los esposos... etcétera, ó bien H a fallecido... etc. Reciba su viuda nuestro... etc. lo demás se anduviera solo. Como, en realidad, no ve á los otros muy inferiores á sí mismo, plañe y se espanta de la dificultad con que el genio ha de abrirse paso en estos dichosos tiempos de exuberancia intelectual. Sus padres, viendo tan felices disposiciones, no quisieron malograr el talento del muchacho sometiéndolo á ministerios prosaicamente lucrativos; campó él por sus respetos y hoy no falta quien tiene la osadía de calificarlo de vago, con harta injusticia y ligereza. Por de pronto, su ocupación es estudiar (así como ustedes lo oyen) y hacer muchas gestiones; de paso va pensando si la colección de sus obras completas será en octavo ó en folio; si las editará en Londres ó si encargará de ellas á cualquier casa madrileña. Con el tiempo y una caña, hasta los verdes caen, y no hay bien ni mal que cien años dure. Denle esos proverbios y vengan penas encima. He aquí, señoras y caballeros, el botón de muestra que expongo humildemente á la amable consideración de ustedes. Encontrarán más, si buscan detrás de cada esquina, en el tranvía, en el café, en los charcos, y no tendrá nada de particular que cualquier día se encuentren uno dentro de la sopa, porque es una bendición de Dios lo que hay por esos mundos de literatos en potencia. JOSÉ B A L L E S T E R NICOLÁS. De nuestro Concurso, tema: ci, Ddeiuia na- ional.